Panamá, 22 de diciembre de 2000
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Tiro A gol

Salida apresurada

Con la renuncia de Gary Stempel terminó una era de buenos resultados para las selecciones menores de fútbol de tres años y medio de duración, que por ratos nos hicieron creer y crecer con nuestros jóvenes valores. Tres años y medio que parecieron haber sido muchos años más.

Su renuncia me tomó un poco de sorpresa. Pensé que Gary estaría aún con los últimos residuos de su malestar, tras la elimininación en el pasado torneo de la Copa de Naciones, pero jamás me imaginé que la misma fuera a darse de manera precipitada.

Recuerdo cuando vi por la televisión, en diferido, el rostro de Stempel antes del partido contra Nicaragua en la pasada Copa de Naciones Sub 20. Lo vi sentado en la banca del equipo con una cara de derrotado y un semblante de desánimo; era natural, todo era producto de los actos de indisciplina de algunos jugadores que se volvieron a repetir tres días más tarde antes del partido contra Guatemala, sin que la Comisión hubiese tenido una persona encargada de la disciplina del grupo.

No era para menos. Gary le había dedicado todo su tiempo a esta selección, así como lo hizo con las otras que dirigió desde 1997. No había perdido en tres años ningún partido internacional amistoso u oficial en el estadio Rommel Fernández.

El descontento de Gary fue obvio, sin embargo, aún no tengo claro qué situación le habría disgustado más a Stempel: si el simple acto de indisciplina de los muchachos, o la posición que tomó la Comisión Normalizadora de querer presionarlo para que no castigara a los jugadores infractores.

Se filtró, incluso, que ese sábado 9 de noviembre se pensó enviar un auto al hotel para que buscara a los jugadores con el pretexto de no entorpecer el espectáculo.

Fue un hecho de que Stempel tuvo presionado; luego vino la eliminación del equipo y los comentarios a favor y en contra de los jugadores y su cuerpo técnico.

Luego de disputado el torneo, Stempel tuvo unos días para meditar hasta el lunes pasado, cuando presentó su informe, recibiendo al día siguiente un rotundo ‘‘no’’ a sus aspiraciones de tener un contrato para un trabajo a largo plazo.

La negativa vino acompañada con la posición de Alvarado de recortar el salario para Stempel y su cuerpo técnico, lo que sacó de la ropa al técnico panameño. Gary lo tomó como un insulto, actitud que comparto. Me decía: ¡Qué mal paga el Diablo a quien bien le sirve!.

El argumento de Alvarado no fue el mejor, si vemos que Stempel por lo regular trabajó por iniciativa propia en la preparación de las selecciones menores, desde que se hizo cargo de la dirección en el 97.

Ahora no entiendo por qué Alvarado en un tono cínico sale a decir en La Estrella de Panamá, que los técnicos como los jugadores tienen que saber cuándo retirarse, cuando prácticamente fue el mismo presidente de la Comisión Normalizadora quien precipitó su salida.

¿Por qué no se le dio las herramientas para que mejorara su trabajo con las selecciones menores?, si aquí en Panamá todos sabemos que Gary es un técnico que sabe trabajar con los menores de edad, así lo ha corroborado con hechos.

Pero no, ahora Alvarado sale diciendo que ‘‘la salida de Stempel da la oportunidad de evaluar y de buscar otras opciones, una nueva forma de pensar y otras ideas y caras nuevas’’. Y recién ahora viene a sancionar a los jugadores que estuvieron en el acto de indisciplina de la Sub 20.

No se cuál fue el pretexto de rebajarle el dinero a Stempel y su cuerpo técnico si en la misma Comisión Normalizadora hay gente que gana mucho más dinero, sin hacer mayor cosa.

Ya Stempel renunció, no hay que darle mayores vueltas al asunto, entendemos que nadie es indispensable en esta vida, siempre habrá alguien que siga su obra, como sé que va a suceder con Leopoldo Lee.

‘‘Honor para quien honor merece’’, es una frase que cala con la labor realizada por Stempel, que lamentablemente tuvo que despedirse de la selección de una manera que ni él ni su cuerpo técnico pensó hacerlo, pero que se dio por un despistado.

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

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