Tiro
A gol
Salida
apresurada
Con
la renuncia de Gary Stempel terminó una era de buenos resultados
para las selecciones menores de fútbol de tres años y medio de
duración, que por ratos nos hicieron creer y crecer con nuestros
jóvenes valores. Tres años y medio que parecieron haber sido muchos
años más.
Su renuncia me tomó un poco de sorpresa. Pensé que Gary estaría
aún con los últimos residuos de su malestar, tras la elimininación
en el pasado torneo de la Copa de Naciones, pero jamás me imaginé
que la misma fuera a darse de manera precipitada.
Recuerdo cuando vi por la televisión, en diferido, el rostro de
Stempel antes del partido contra Nicaragua en la pasada Copa de
Naciones Sub 20. Lo vi sentado en la banca del equipo con una
cara de derrotado y un semblante de desánimo; era natural, todo
era producto de los actos de indisciplina de algunos jugadores
que se volvieron a repetir tres días más tarde antes del partido
contra Guatemala, sin que la Comisión hubiese tenido una persona
encargada de la disciplina del grupo.
No era para menos. Gary le había dedicado todo su tiempo a esta
selección, así como lo hizo con las otras que dirigió desde 1997.
No había perdido en tres años ningún partido internacional amistoso
u oficial en el estadio Rommel Fernández.
El descontento de Gary fue obvio, sin embargo, aún no tengo claro
qué situación le habría disgustado más a Stempel: si el simple
acto de indisciplina de los muchachos, o la posición que tomó
la Comisión Normalizadora de querer presionarlo para que no castigara
a los jugadores infractores.
Se filtró, incluso, que ese sábado 9 de noviembre se pensó enviar
un auto al hotel para que buscara a los jugadores con el pretexto
de no entorpecer el espectáculo.
Fue un hecho de que Stempel tuvo presionado; luego vino la eliminación
del equipo y los comentarios a favor y en contra de los jugadores
y su cuerpo técnico.
Luego de disputado el torneo, Stempel tuvo unos días para meditar
hasta el lunes pasado, cuando presentó su informe, recibiendo
al día siguiente un rotundo ‘‘no’’ a sus aspiraciones de tener
un contrato para un trabajo a largo plazo.
La negativa vino acompañada con la posición de Alvarado de recortar
el salario para Stempel y su cuerpo técnico, lo que sacó de la
ropa al técnico panameño. Gary lo tomó como un insulto, actitud
que comparto. Me decía: ¡Qué mal paga el Diablo a quien bien le
sirve!.
El argumento de Alvarado no fue el mejor, si vemos que Stempel
por lo regular trabajó por iniciativa propia en la preparación
de las selecciones menores, desde que se hizo cargo de la dirección
en el 97.
Ahora no entiendo por qué Alvarado en un tono cínico sale a decir
en La Estrella de Panamá, que los técnicos como los jugadores
tienen que saber cuándo retirarse, cuando prácticamente fue el
mismo presidente de la Comisión Normalizadora quien precipitó
su salida.
¿Por
qué no se le dio las herramientas para que mejorara su trabajo
con las selecciones menores?, si aquí en Panamá todos sabemos
que Gary es un técnico que sabe trabajar con los menores de edad,
así lo ha corroborado con hechos.
Pero no, ahora Alvarado sale diciendo que ‘‘la salida de Stempel
da la oportunidad de evaluar y de buscar otras opciones, una nueva
forma de pensar y otras ideas y caras nuevas’’. Y recién ahora
viene a sancionar a los jugadores que estuvieron en el acto de
indisciplina de la Sub 20.
No se cuál fue el pretexto de rebajarle el dinero a Stempel y
su cuerpo técnico si en la misma Comisión Normalizadora hay gente
que gana mucho más dinero, sin hacer mayor cosa.
Ya Stempel renunció, no hay que darle mayores vueltas al asunto,
entendemos que nadie es indispensable en esta vida, siempre habrá
alguien que siga su obra, como sé que va a suceder con Leopoldo
Lee.
‘‘Honor
para quien honor merece’’, es una frase que cala con la labor
realizada por Stempel, que lamentablemente tuvo que despedirse
de la selección de una manera que ni él ni su cuerpo técnico pensó
hacerlo, pero que se dio por un despistado.
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.com
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