El
sempiterno don José
Don
José Sulaimán acaba de ser reelegido por séptima ocasión como
presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la más importante
organización en el pugilismo internacional. La permanencia del
legendario dirigente mexicano es una muestra no tanto del control
que pueda tener del organismo -que es un hecho- sino que, al igual
que muchos personajes en este negocio, es muy necesaria su permanencia.
En muchas ocasiones hemos censurado sus actuaciones, como lo fue
el facilitarle a ‘Sugar’ Ray Leonard en 1988 que obtuviera dos
cetros en una misma pelea, el supermediano y el semicompleto,
obligando para ello al monarca de las 175 libras de ese entonces,
el canadiense Don Lalonde, a bajar de peso.
También censuramos que permitiera al mismo ‘Sugar’ volver a los
cuadriláteros cuantas veces lo deseara disputando cetros mundiales,
y la forma como recibiera al ex monarca pesado Mike Tyson después
de que saliera por primera vez de la prisión. Sin chistar, el
Consejo lo colocó como el primer clasificado de la división pesada
de manera inmediata.
Creo que muy pocos pudieron estar de acuerdo con que Julio César
Chávez fuera a una refriega ante el ruso Kostantin Tszyu, o que
la división superligera se mantuviera casi dos años sin titular
mientras se esperaba al mismo Chávez.
Todo esto es cierto, pero de igual forma no podemos desconocer
las cosas que por el boxeo ha hecho Sulaimán, quien a nuestro
parecer es el más sagaz, astuto e inteligente dirigente que haya
tenido el boxeo mundial en cualquier época.
Sus iniciativas, como la del seguro a los boxeadores, la creación
de los títulos interinos, los títulos juveniles y de algunas divisiones
como la supergallo en 1976 (de grata recordación para los panameños),
son algunos aportes hechos bajo su dirigencia.
Asimismo debiera recordarse su firme posición, a pesar de la presión
de grandes intereses, de mantener al margen al Consejo de cualquier
tipo de actividad en Sudáfrica mientras existiera allí el ‘apartheid’.
Por esta postura fue premiado por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU).
Los representantes de los diversos países afiliados al Consejo
Mundial de Boxeo votaron ayer martes no solo por la permanencia
de quien lo ha sido todo para esa entidad, sino por quien les
ha dado un motivo de sentirse orgullosos.
Realmente no se está frente a un dirigente cualquiera, sino ante
uno que ha sabido moverse en ese entorno, a veces oscuro y extraño,
como lo es el boxeo. Y de igual manera codearse con los promotores
más importantes del mundo, relación que también en su momento
se ha criticado.
Un detalle que he señalado en otros artículos y que aquí quisiera
destacar, es el hecho de que Sulaimán ha sido un celoso guardián
de los grandes monarcas que ha tenido su organización. En 1981
‘‘presionó’’ para que Ray Leonard abandonara el cetro mediano
junior de la AMB, que acababa de ganar ante el nigeriano Ayub
Kalule, y que permaneciera como rey de los welter en el CMB; y
en 1988 abanderó la pelea entre sus compatriotas Julio César Chávez,
monarca ligero de la AMB, y José Luis Ramírez, titular de la misma
división en el Consejo, por la unificación de las fajas, porque
consideraba que Chávez debía volver a su redil.
En fin, la historia de don José en el mundo boxístico es tan larga
como lo es la de su propia existencia, por lo que habrá muchos
que aplaudirán su gestión a rabiar, como otros tantos que lo censurarán
por siempre.
NICOLAS
ESPINOSA S.
nespinos@prensa.com
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