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Automóviles y piezas
TEXTOS:
HARRY CASTRO STANZIOLA
Fotografías:
Todos los derechos
reservados
por R. López Arias.
planas@prensa.com
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En la plante baja de este edificio, existió uno de los primeros
negocios de piezas de repuesto para automóviles, en esta capital.
¿Su nombre? The Indian Sunoco Oil, tal como se puede leer
en los variados letreros que aparecen en diversas partes de
la edificación. Las crónicas de las épocas indican que para
1913, Harry Nichols instaló un almacén dedicado a la venta
de repuestos, pero no pude comprobar si era la misma empresa
que aparece aquí. Algo más tarde, abrió el negocio manejado
por los hermanos Smallwood, que vendía repuestos para los
Buick. La empresa pertenecía a W. A. Torbet, quien en 1928
la vendió a los Arias, que tenían piezas General Motors. Algo
más tarde, Torbet volvió a adquirir la empresa. Por más esfuerzos
que hice, no pude localizar el sitio de este edificio. Podría
ser la Vía España al frente de donde quedaba la Clayco y al
lado de la Central de Lecherías; la calle Estudiante o la
calle Domingo Díaz, pero no lo pude comprobar. Se espera,
pues, lo que nos digan los amables lectores. |
Los
verdaderos automóviles aparecieron al mismo tiempo que los motores.
Con anterioridad se habían hecho bosquejos y hasta intentos, pero
de vehículos impulsados por los que los ocupaban.
Leonardo de Vinci, por ejemplo, fue uno de los sabios que pensó
en ellos, tal como lo hizo con tantas otras cosas.
En
el siglo XVIII existieron unos vehículos que ingeniosamente eran
movidos por resortes en forma de espiral inventados por un francés
de nombre Jacques Vaucaso.
Los primeros verdaderos motores fueron de vapor (en Suiza, en
1771) y así continuaron hasta el siglo XIX, cuando apareció el
primer ingenio de combustión interna en 1807. Luego aparecieron
en Inglaterra (1826) y en Francia (1862).
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Aquí nos encontramos en el interior del almacén mencionado
allá arriba. Con cuánto orgullo y satisfacción una persona
nos muestra la última novedad en neumáticos para autos. Algunas
de las cajas encierran repuestos que ya no se usan. ¿La marca?
Red Tube. La escena representa un inventario de los que a
base de lápiz y papel antes se hacían; después se elaboraban
las tarjetas respectivas. En el anuncio con la dama se hace
mención de las linternas de baterías, que aún persisten y
son de gran utilidad. Eran tiempos de pocos autos, cuando
no existían los tranques que tanto nos atormentan y que parecen
no tener solución. Los autos Ford modelo T, Hudson, Dodge,
De Soto, Buick, Studebaker, Oldsmobile, Nash, Pontiac, Plimouth
y otros, poco a poco fueron gozando de gran popularidad. Más
tarde, algunos desaparecieron. |
En
1892 aparecieron los motores de gasolina. Poco a poco se fueron
adaptando las más variadas piezas, tales como llantas, neumáticos
(hoy eliminados), embragues, cajas de velocidad, suspensiones,
amortiguadores, baterías, tracciones y miles de pequeños aditamentos
que se fueron incorporando después.
Todo lo relatado en el párrafo anterior fue el motivo para que
pronto fueran llegando los primeros autos a nuestro país, lo que
dio lugar a que aparecieran los almacenes dedicados a la venta
o alquiler de ellos y de sus diferentes piezas. O sea, lo que
indican nuestras fotografías de hoy.
Existen diversas versiones acerca de quién fue la primera persona
que trajo el primer carro a Panamá. Hemos leído, no recordamos
dónde, que en 1906, un ciudadano francés de nombre Adolfo Rosenthal
trajo un Renault; que en el año siguiente lo hizo Pedro de Obarrio,
y que ‘‘Chichi’’ Diez, introdujo el primer Ford modelo T.
De seguro existirán otras versiones más.
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