Panamá, 22 de diciembre de 2000
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Automóviles y piezas

TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA
Fotografías: Todos los derechos
reservados por R. López Arias.
planas@prensa.com

En la plante baja de este edificio, existió uno de los primeros negocios de piezas de repuesto para automóviles, en esta capital. ¿Su nombre? The Indian Sunoco Oil, tal como se puede leer en los variados letreros que aparecen en diversas partes de la edificación. Las crónicas de las épocas indican que para 1913, Harry Nichols instaló un almacén dedicado a la venta de repuestos, pero no pude comprobar si era la misma empresa que aparece aquí. Algo más tarde, abrió el negocio manejado por los hermanos Smallwood, que vendía repuestos para los Buick. La empresa pertenecía a W. A. Torbet, quien en 1928 la vendió a los Arias, que tenían piezas General Motors. Algo más tarde, Torbet volvió a adquirir la empresa. Por más esfuerzos que hice, no pude localizar el sitio de este edificio. Podría ser la Vía España al frente de donde quedaba la Clayco y al lado de la Central de Lecherías; la calle Estudiante o la calle Domingo Díaz, pero no lo pude comprobar. Se espera, pues, lo que nos digan los amables lectores.

Los verdaderos automóviles aparecieron al mismo tiempo que los motores. Con anterioridad se habían hecho bosquejos y hasta intentos, pero de vehículos impulsados por los que los ocupaban.

Leonardo de Vinci, por ejemplo, fue uno de los sabios que pensó en ellos, tal como lo hizo con tantas otras cosas.

En el siglo XVIII existieron unos vehículos que ingeniosamente eran movidos por resortes en forma de espiral inventados por un francés de nombre Jacques Vaucaso.

Los primeros verdaderos motores fueron de vapor (en Suiza, en 1771) y así continuaron hasta el siglo XIX, cuando apareció el primer ingenio de combustión interna en 1807. Luego aparecieron en Inglaterra (1826) y en Francia (1862).

Aquí nos encontramos en el interior del almacén mencionado allá arriba. Con cuánto orgullo y satisfacción una persona nos muestra la última novedad en neumáticos para autos. Algunas de las cajas encierran repuestos que ya no se usan. ¿La marca? Red Tube. La escena representa un inventario de los que a base de lápiz y papel antes se hacían; después se elaboraban las tarjetas respectivas. En el anuncio con la dama se hace mención de las linternas de baterías, que aún persisten y son de gran utilidad. Eran tiempos de pocos autos, cuando no existían los tranques que tanto nos atormentan y que parecen no tener solución. Los autos Ford modelo T, Hudson, Dodge, De Soto, Buick, Studebaker, Oldsmobile, Nash, Pontiac, Plimouth y otros, poco a poco fueron gozando de gran popularidad. Más tarde, algunos desaparecieron.

En 1892 aparecieron los motores de gasolina. Poco a poco se fueron adaptando las más variadas piezas, tales como llantas, neumáticos (hoy eliminados), embragues, cajas de velocidad, suspensiones, amortiguadores, baterías, tracciones y miles de pequeños aditamentos que se fueron incorporando después.

Todo lo relatado en el párrafo anterior fue el motivo para que pronto fueran llegando los primeros autos a nuestro país, lo que dio lugar a que aparecieran los almacenes dedicados a la venta o alquiler de ellos y de sus diferentes piezas. O sea, lo que indican nuestras fotografías de hoy.

Existen diversas versiones acerca de quién fue la primera persona que trajo el primer carro a Panamá. Hemos leído, no recordamos dónde, que en 1906, un ciudadano francés de nombre Adolfo Rosenthal trajo un Renault; que en el año siguiente lo hizo Pedro de Obarrio, y que ‘‘Chichi’’ Diez, introdujo el primer Ford modelo T.

De seguro existirán otras versiones más.

 
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