Panamá, 22 de diciembre de 2000
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Merry Christmas

Ana Alfaro
Especial para La Prensa
letrasdecambio@prensa.com

En español o, mejor dicho, en las lenguas romances, es bastante fácil dilucidar el origen de la palabra Navidad, esa cornucopia que todos esperamos empareje las tétricas cifras de negocios para el año.

En inglés hay tradiciones adoptadas y adaptadas de todos los puntos cardinales, que se manifiestan en los morfemas (o sea, las unidades más pequeñas del enunciado o palabra que conlleven significado propio) que las expresan.

La principal, la palabra Christmas, proviene del inglés antiguo Cristes maesse, o sea la misa de Cristo. El nombre del redentor, como sabemos, es traducción del hebreo ‘‘mesías’’, es decir, ‘‘el ungido’’, que nos viene a través del griego Khristos.

‘‘Jesús’’ también viene del hebreo antiguo y el nombre Jesuá, que viene de Yavé o Jehová, que significa ‘‘salvación’’. Y salvación es lo que esperan los comerciantes de nuestra pobre economía en esta temporada.

El pesebre, creche en francés, y manger en inglés, alude a lo que supuestamente fue la primera cama del niño Jesús, un cajón donde comen los animales. Hoy por hoy, comemos como animales para quedar tamaño cajón, reducidos a actuar como recién nacidos: comer y dormir.

Evangelio, sabemos, proviene del griego antiguo euaggelion o ‘‘buenas nuevas’’. El equivalente en inglés, gospel, viene del inglés antiguo god, buen y spel, nueva: ojalá la mercancía que venden a precios de primera lo fuera en todos los casos. He visto con qué descaro algunos comerciantes se ponen la mano en la cintura anunciando mercancías ‘‘de diseñador’’ de ‘‘la última temporada’’, cuando bien sé que son de las colecciones de hace tres años. Caraduras.

De las comidas de Navidad, los europeos del norte solían celebrar con patos o gansos; de los españoles nos llega la costumbre del jamón o pierna de cerdo, y los italianos celebran la Navidad con un banquete de mariscos. El pavo es adición bastante reciente: el melleagris gallopavo es de Norteamérica, y los antiguos aztecas los criaban desde el segundo milenio antes de Cristo.

Los europeos, confundidos con las gallinitas de Guinea, le atribuyeron un origen asiátiaco, ergo su nombre en inglés, turkey o ‘‘de Turquía’’ y en francés, dinde o dindon, o sea ‘‘de la India’’.

En cuanto a la expresión vernacular ‘‘comer pavo’’ (quedarse sin bailar), no sé de donde viene. Si alguien conoce sus orígenes, agradeceré me lo comunique a través de nuestra casilla electrónica, que aparece debajo del crédito de esta nota.

De las variedades vegetales asociadas con la Navidad, la ponsetia tiene la etimología más interesante. Dice una antigua leyenda mexicana que un niñito pobre le ofrendó al recién nacido Jesús una planta bellísima con hojas escarlatas con la forma de la estrella de Belén. La ‘‘flor de nochebuena’’, sin embargo, adquirió su nombre del Dr. Joel Roberts Poinsett, primer embajador de Estados Unidos en México, quien ‘‘descubrió’’ la flor en 1828 y la llevó a su país, donde se la nombró en su honor en 1836.

Para finalizar, en estos días políticamente correctos, muchos prefieren el mensaje de ‘‘felices fiestas’’ (happy holidays) en reconocimiento de las fiestas oficiales de otras religiones (p. e., el Chanuka judío) o de la ausencia de significado religioso (el O-shoogatsu o año nuevo japonés).

Felices fiestas, y que sus ‘‘nuevas’’ sean ‘‘buenas’’.

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