Panamá
y la Presidencia de Bush hijo
Por
ahora, solo existen conjeturas sobre posibles cambios en la política
exterior norteamericana, especialmente en el caso de Panamá
Betty
Brannan Jaén
Corresponsal
bbrannan@prensa.com
Tras confirmarse que George W. Bush será el próximo presidente
de Estados Unidos, la pregunta obvia es ¿qué cambios se producirán
en materia de política exterior con respecto a Panamá?
No tengo una respuesta definitiva que, en todo caso, tendría que
estar basada en especulaciones bastante prematuras. Lo que puedo
ofrecer hoy, es solo un ramillete de posibilidades, basadas en
las opiniones de cuatro observadores con quienes consulté el lunes.
Primero, es necesario aclarar una posible confusión sobre lo que
Bush dijo de Panamá en su campaña presidencial. En un artículo
de opinión publicado por este diario el pasado 12 de diciembre,
Carlos Christian Sánchez afirma que Bush dijo el año pasado ‘‘algo
que pocos medios panameños tomaron en consideración’’. Según Sánchez,
Bush amenazó con ‘‘recuperar el canal de manos chinas y [hacer]
todo lo posible por mantener la presencia estadounidense en Panamá’’.
No recuerdo que Bush haya dicho exactamente eso y no he podido
encontrar confirmación de tales declaraciones. Ruego al señor
Sánchez que me envíe los datos que permitan confirmar la cita.
Mientras tanto, todas las declaraciones que tengo de Bush sobre
el Canal de Panamá se refieren a su compromiso con ‘‘mantener
el canal abierto’’ y hasta ‘‘liberar el canal’’ de quienes intenten
bloquearlo, pero sin mencionar la supuesta amenaza china. Es muy
posible que la tesis de amenaza china al canal tenga más acogida
en el Gobierno de Bush, de la que tuvo en el Gobierno de Clinton,
pero sería importante aclarar si Bush ya ha dado indicios claros
de compartir esa tesis.
La otra tesis que el señor Sánchez plantea, es que la presencia
en el círculo íntimo de Bush del general retirado Colin Powell
(presunto secretario de Estado) y Dick Cheney (vicepresidente
electo), arquitectos de la invasión de Panamá, sugiere que habrá
nuevas presiones para que nuestro país acepte una base militar
norteamericana que serviría de apoyo al Plan Colombia. Comparto
la percepción de Sánchez, pero los observadores con quienes consulté
no opinaron igual.
La gente de Bush ‘‘no siente un fuerte interés’’ por nuevas bases
en Panamá, opinó Richard Nelson del Atlantic Council (un centro
de estudio que ha publicado varios informes sobre la transferencia
del canal), durante una entrevista telefónica el lunes. Nelson
no cree que vaya a haber un mayor énfasis militar en la política
estadounidense hacia el hemisferio, porque el nuevo Gobierno no
tiene un gran deseo de hacer las inversiones militares que se
requerirían para ampliar el Plan Colombia.
Por otro lado, si hay panameños que piensan que la anhelada limpieza
de las antiguas bases progresará más con el Gobierno de Bush,
Nelson recomendó que abandonemos esa ilusión. ‘‘Definitivamente
no. No habrá más limpieza’’, dijo enfáticamente. Por parte de
Estados Unidos, ese tema está requete cerrado y sencillamente
‘‘no hay un fuerte incentivo’’ para volverlo a abrir, sostuvo
el entrevistado. En conclusión, opinó Nelson, el cambio de partido
en la Casa Blanca no tendrá gran impacto en la política estadounidense
hacia Panamá.
Un diplomático latinoamericano, que pidió reserva de su nombre
y gran conocedor del proceso diplomático, hizo un análisis netamente
pragmático de los posibles cambios en la política estadounidense
hacia Panamá. ‘‘Mucho depende de quién escojan como subsecretario
de Estado para Asuntos Hemisféricos’’, manifestó la fuente, agregando
también que dependerá de qué figuras regresen del Gobierno de
Bush padre.
El diplomático señaló que Powell, Cheney y Bush padre invirtieron
algo de su credibilidad política en la invasión de Panamá, por
lo que es probable que se produzca cierto afán en asegurar que
Panamá sea un ‘‘success story’’. Ciertamente, señaló
el entrevistado, el hecho de que Powell sea de origen jamaicano,
motivará más apoyo a la iniciativa de la Cuenca del Caribe (un
plan comercial que beneficia a Panamá, como país caribeño).
Por otro lado, este diplomático al igual que Nelson, no teme que
el Gobierno de Bush imponga una militarización de la política
hacia Latinoamérica. La fuente manifestó que Powell ha subrayado
repetidamente que él es anti–intervencionista; postura que fue
una de las premisas centrales de la campaña de Bush. En todo caso,
recalcó el diplomático, la atención que el Gobierno de Bush le
dé a Latinoamérica, será mayor que la que le dio el Gobierno de
Clinton.
Con amargura, la fuente recordó que Clinton no viajó a América
Latina durante todo su primer periodo presidencial y que ni Clinton,
ni Al Gore, ni Madeleine Albright se molestaron en viajar a Panamá
para el traspaso del canal. ‘‘Aunque no siento mucho entusiasmo
porque ellos [los republicanos] estén mejor, peor no pueden estar’’,
puntualizó el entrevistado.
Ante esta afirmación, acudí a Al Santoli, asistente del congresista
Dana Rohrbacher, uno de los ultraderechistas que más denuncia
la supuesta amenaza china al canal y que aboga por una presencia
militar estadounidense en Panamá. Igual que el diplomático latinoamericano,
Santoli criticó la manera en que el Gobierno de Clinton desatendió
temas hemisféricos. Criticó el hecho de que Clinton desatendiera
Panamá antes de la entrega del canal y que después, lo haya olvidado
totalmente. En el Gobierno de Bush, ‘‘ciertamente se le prestará
más atención a América Latina’’, opinó Santoli.
También, continuó Santoli, ‘‘habrá más análisis de las relaciones
con Panamá en el contexto de la seguridad regional’’ y ‘‘habrá
una reevaluación de la importancia de la seguridad del canal’’.
Sin mencionar la temida amenaza china al canal, Santoli expresó
la esperanza de que ‘‘el nuevo Gobierno sea mucho más receptivo’’
a las inquietudes que los derechistas sienten sobre la seguridad
estratégica en la región.
Finalmente Mark Falcoff (analista con el American Enterprise Instituto
y autor de un libro sobre Panamá), comentando las acusaciones
de que los chinos se están apoderando del canal, señaló, ‘‘no,
me inclino a dudarlo’’, respondió Falcoff, quien tampoco estima
probable que el Gobierno de Bush presione para instalar nuevas
bases en Panamá. Falcoff señaló que el partido republicano está
dividido en relación a la conveniencia de Plan Colombia y opinó
que el proceso de paz está ya en vías de morir. ‘‘No creo que
vaya a haber un gran aumento del compromiso estadounidense allí,
que arrastre también a los países vecinos’’, afirmó Falcoff. ‘‘Lo
probable es que Bush ponga mucho mas énfasis en los temas domésticos
que en los internacionales. Bush ya tiene bastante trabajo por
delante sin ponerse a desenterrar temas controversiales’’, puntualizó
Falcoff.
Al final de la entrevista, Falcoff recalcó el mismo punto con
que inicio esta columna. ‘‘Es demasiado temprano para comentar
cuáles serán los cambios en la política exterior hacia Latinoamérica
en general, menos aún hacia Panamá en particular’’. Por el momento,
observó Falcoff, solo se pueden hacer conjeturas.
Por eso hoy, les ofrezco justamente eso: un ramillete de conjeturas.
Corresponsal en Washington
[Para
volver a Opinón, haga clic aquí]
|