Panamá, 22 de diciembre de 2000
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Panamá y la Presidencia de Bush hijo

Por ahora, solo existen conjeturas sobre posibles cambios en la política exterior norteamericana, especialmente en el caso de Panamá

Betty Brannan Jaén
Corresponsal
bbrannan@prensa.com

Tras confirmarse que George W. Bush será el próximo presidente de Estados Unidos, la pregunta obvia es ¿qué cambios se producirán en materia de política exterior con respecto a Panamá?

No tengo una respuesta definitiva que, en todo caso, tendría que estar basada en especulaciones bastante prematuras. Lo que puedo ofrecer hoy, es solo un ramillete de posibilidades, basadas en las opiniones de cuatro observadores con quienes consulté el lunes.

Primero, es necesario aclarar una posible confusión sobre lo que Bush dijo de Panamá en su campaña presidencial. En un artículo de opinión publicado por este diario el pasado 12 de diciembre, Carlos Christian Sánchez afirma que Bush dijo el año pasado ‘‘algo que pocos medios panameños tomaron en consideración’’. Según Sánchez, Bush amenazó con ‘‘recuperar el canal de manos chinas y [hacer] todo lo posible por mantener la presencia estadounidense en Panamá’’.

No recuerdo que Bush haya dicho exactamente eso y no he podido encontrar confirmación de tales declaraciones. Ruego al señor Sánchez que me envíe los datos que permitan confirmar la cita. Mientras tanto, todas las declaraciones que tengo de Bush sobre el Canal de Panamá se refieren a su compromiso con ‘‘mantener el canal abierto’’ y hasta ‘‘liberar el canal’’ de quienes intenten bloquearlo, pero sin mencionar la supuesta amenaza china. Es muy posible que la tesis de amenaza china al canal tenga más acogida en el Gobierno de Bush, de la que tuvo en el Gobierno de Clinton, pero sería importante aclarar si Bush ya ha dado indicios claros de compartir esa tesis.

La otra tesis que el señor Sánchez plantea, es que la presencia en el círculo íntimo de Bush del general retirado Colin Powell (presunto secretario de Estado) y Dick Cheney (vicepresidente electo), arquitectos de la invasión de Panamá, sugiere que habrá nuevas presiones para que nuestro país acepte una base militar norteamericana que serviría de apoyo al Plan Colombia. Comparto la percepción de Sánchez, pero los observadores con quienes consulté no opinaron igual.

La gente de Bush ‘‘no siente un fuerte interés’’ por nuevas bases en Panamá, opinó Richard Nelson del Atlantic Council (un centro de estudio que ha publicado varios informes sobre la transferencia del canal), durante una entrevista telefónica el lunes. Nelson no cree que vaya a haber un mayor énfasis militar en la política estadounidense hacia el hemisferio, porque el nuevo Gobierno no tiene un gran deseo de hacer las inversiones militares que se requerirían para ampliar el Plan Colombia.

Por otro lado, si hay panameños que piensan que la anhelada limpieza de las antiguas bases progresará más con el Gobierno de Bush, Nelson recomendó que abandonemos esa ilusión. ‘‘Definitivamente no. No habrá más limpieza’’, dijo enfáticamente. Por parte de Estados Unidos, ese tema está requete cerrado y sencillamente ‘‘no hay un fuerte incentivo’’ para volverlo a abrir, sostuvo el entrevistado. En conclusión, opinó Nelson, el cambio de partido en la Casa Blanca no tendrá gran impacto en la política estadounidense hacia Panamá.

Un diplomático latinoamericano, que pidió reserva de su nombre y gran conocedor del proceso diplomático, hizo un análisis netamente pragmático de los posibles cambios en la política estadounidense hacia Panamá. ‘‘Mucho depende de quién escojan como subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos’’, manifestó la fuente, agregando también que dependerá de qué figuras regresen del Gobierno de Bush padre.

El diplomático señaló que Powell, Cheney y Bush padre invirtieron algo de su credibilidad política en la invasión de Panamá, por lo que es probable que se produzca cierto afán en asegurar que Panamá sea un ‘‘success story’’. Ciertamente, señaló el entrevistado, el hecho de que Powell sea de origen jamaicano, motivará más apoyo a la iniciativa de la Cuenca del Caribe (un plan comercial que beneficia a Panamá, como país caribeño).

Por otro lado, este diplomático al igual que Nelson, no teme que el Gobierno de Bush imponga una militarización de la política hacia Latinoamérica. La fuente manifestó que Powell ha subrayado repetidamente que él es anti–intervencionista; postura que fue una de las premisas centrales de la campaña de Bush. En todo caso, recalcó el diplomático, la atención que el Gobierno de Bush le dé a Latinoamérica, será mayor que la que le dio el Gobierno de Clinton.

Con amargura, la fuente recordó que Clinton no viajó a América Latina durante todo su primer periodo presidencial y que ni Clinton, ni Al Gore, ni Madeleine Albright se molestaron en viajar a Panamá para el traspaso del canal. ‘‘Aunque no siento mucho entusiasmo porque ellos [los republicanos] estén mejor, peor no pueden estar’’, puntualizó el entrevistado.

Ante esta afirmación, acudí a Al Santoli, asistente del congresista Dana Rohrbacher, uno de los ultraderechistas que más denuncia la supuesta amenaza china al canal y que aboga por una presencia militar estadounidense en Panamá. Igual que el diplomático latinoamericano, Santoli criticó la manera en que el Gobierno de Clinton desatendió temas hemisféricos. Criticó el hecho de que Clinton desatendiera Panamá antes de la entrega del canal y que después, lo haya olvidado totalmente. En el Gobierno de Bush, ‘‘ciertamente se le prestará más atención a América Latina’’, opinó Santoli.

También, continuó Santoli, ‘‘habrá más análisis de las relaciones con Panamá en el contexto de la seguridad regional’’ y ‘‘habrá una reevaluación de la importancia de la seguridad del canal’’. Sin mencionar la temida amenaza china al canal, Santoli expresó la esperanza de que ‘‘el nuevo Gobierno sea mucho más receptivo’’ a las inquietudes que los derechistas sienten sobre la seguridad estratégica en la región.

Finalmente Mark Falcoff (analista con el American Enterprise Instituto y autor de un libro sobre Panamá), comentando las acusaciones de que los chinos se están apoderando del canal, señaló, ‘‘no, me inclino a dudarlo’’, respondió Falcoff, quien tampoco estima probable que el Gobierno de Bush presione para instalar nuevas bases en Panamá. Falcoff señaló que el partido republicano está dividido en relación a la conveniencia de Plan Colombia y opinó que el proceso de paz está ya en vías de morir. ‘‘No creo que vaya a haber un gran aumento del compromiso estadounidense allí, que arrastre también a los países vecinos’’, afirmó Falcoff. ‘‘Lo probable es que Bush ponga mucho mas énfasis en los temas domésticos que en los internacionales. Bush ya tiene bastante trabajo por delante sin ponerse a desenterrar temas controversiales’’, puntualizó Falcoff.

Al final de la entrevista, Falcoff recalcó el mismo punto con que inicio esta columna. ‘‘Es demasiado temprano para comentar cuáles serán los cambios en la política exterior hacia Latinoamérica en general, menos aún hacia Panamá en particular’’. Por el momento, observó Falcoff, solo se pueden hacer conjeturas.

Por eso hoy, les ofrezco justamente eso: un ramillete de conjeturas.

Corresponsal en Washington

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