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Grand
Deli Gourmet
Aristóloga
Especial
para La Prensa
revista@prensa.com
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| El país
de las delicias, donde dejé la quincena, por el jamón serrano
o, mejor, mucho mejor, lomo ibérico, ese filoncito del jamón
que sabe a gloria. ¡Y qué decir de la variedad de quesos!
LA PRENSA/Bernardino Freire |
¿Caviar
iraní? ¿Chocolates belgas? No: pan. Sí, como lo oyen, pan. La
última delicia en reclamar su sitial en el firmamento gastronómico
de la ‘‘ciudad mágica’’ (vamos con los clichés) es el pan español
que importa el Grand Deli Gourmet. Por una vez no chillo que se
nos salió el cobre colectivo, porque cualquier lujo que una se
pueda dar por noventa y cinco centésimos, pues bienvenido. Una
RDT recataca dice que los croissant están a 15 centésimos.
Ya no hay que combatir el tráfico para ir a tres sitios en busca
de un manjar porque Niko Mamais y Dimitris Mamais tuvieron la
brillante idea de reunir, bajo un solo techo, todas las delicias
gourmet habidas y por haber y traen, literalmente, vagones de
masa para hornear aquí este pan, que como les digo es la cosota.
Por supuesto, lo que sobra es qué ponerle al pan. Desde mantequilla
danesa (las vacas vikingas son otra cosota) a (sigamos con los
lácteos) queso manchego, feta, ricotta, etc., a ‘‘yogurt
griego’’ –conocido también como labné y absolutamente divino
con pistachos en miel (¿Por qué? ¡oh! ¿Por qué tenía yo que descubrir
este sitio? Respuesta: porque de eso vives, idiota)–, a jamón
serrano o, mejor, mucho mejor, lomo ibérico, ese filoncito del
jamón que sabe a gloria.
Té,
café y chocolate
Si
nos vamos por lo dulce, mencionemos además de los chocolates de
muerte lenta (prueben los Goldkein), los enormes tarros de boticario
llenos de almendras confitadas de todos los colores del mundo
y la línea inglesa Butler’s Grove, que tiene jaleas, mermeladas
y mieles superlativas: porque si bien la cocina inglesa se califica
de bodrio, la hora del té es otra cosa.
Si lo suyo es el café y no el té, no hay que buscar muy lejos,
que el Café Lérida, de la finca de los Collins en Boquete, es
indiscutiblemente el mejor del país y solo se puede comprar en
Charlie Collins (Ma Cuisine, calle 67 San Francisco) o en Grand
Deli Gourmet.
‘Delicatessen’
Mi
esquina favorita de toda la tienda es sin duda la del ‘‘deli’’,
con los enormes jamones de Huelva que cuelgan al fondo (¿Rodin,
Michelangelo? un detalle al lado de estas esculturas), y sus escaparates
llenos de quesos y embutidos. La otra nevera tiene antipastos
maravillosos, delicias del huerto o del mar en aceite de oliva:
probamos las alcachofas (carciofi alla Contadina, B/.20.25
la libra), los hongos a la vinagreta (B/.5.80 la libra) y mis
favoritos, los rollos de pimentones rojos y amarillos, que se
anuncian como envueltos de berenjena (involtini di melanzane
ripieni, B/.21.50 la libra) y los hongos silvestres (funghi
di muschi alla pizzaiola, B/.17.50 la libra) que estaban agriándose;
lástima. También tienen varios tarros enormes de aceitunas negras
y verdes, pero a mí me encantaron las de frasco, que vienen en
aceite de oliva (B/.3.91, pero no recuerdo el nombre). Una RDT
experta en ensaladas al curry me dijo que la que probamos ese
día era distinta a la de días anteriores. No estuvo mal esta de
pollo al curry, aunque me gustó más la Waldorf de pollo y menos
los farfalle con vegetales. Son prácticas a la hora del
almuerzo, y la porción a B/.3.50, no está mal.
Patés
y ‘mousselines’
Pero
volviendo al ‘‘cuchiflín cuchiflán que se unta al pan’’, traen
la línea de patés Mortier, que aunque caros, nunca te decepcionan.
Mi favorito entre los probados (además del de hígado de oca con
trufas, claro), fue la creme aux fonds d’artichaut o
muselina de alcachofas, todo debidamente catado sobre tostadas
melba, que también tienen.
Latas
Aunque
no las he probado, un amigo confiesa haberse destetado de las
lentejas de mamita desde que probó los enlatados Mamía de España,
cuyas lentejas en aceite de oliva recomienda altamente (estas
latas sí que no son ‘‘mamá latoncito’’). En cuanto al aceite de
oliva, tienen uno griego con cero de acidez, además de tener aceites
españoles e italianos, que hay para todos los gustos (sueno a
gacetilla, qué vergüenza). Yo ensayé con una lata de espárragos,
que no me parecieron ni fú ni fá.
Charlie,
Sofy y
Betsabé
Los
Mamais no son Malinches: también llevan productos de Delicias
de Betsabé, La cocina de Sofy y Charlie Collins, dulces y picaditas
saladas de las dos primeras, y de Charlie, además, aceites de
hierbas aromáticas, vinagres de fresas, de mango, de zarzamora,
chutney de pera y jalapeño (delicioso con pavo o pernil), carteritas
de pollo al curry, carteritas de alcachofas al pesto, strudel
de champiñón y Pernod (se me agua la boca) empanaditas en
filo (spanakópitas de espinaca y tirópitas de queso). De
quién son los escargots listos para meter al horno no tengo
idea, pero me parece tan magnífica idea como absurda es la de
vender sushi prefabricado. Pero teniendo en cuenta toda
la plétora, la cornucopia, la orgía de delicias reunidas, un faux
pas no es nada. Lo que sí –con tal de que no me hagan la de
Salman Rushdie por blasfema– le cambiaría el nombre: La Meca.
Dixit.
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