Panamá, 10 de diciembre de 2000
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

  .  
 

Mujeres camarógrafas
El talento no es asunto de sexos

Hace 40 años el mundo de la comunicación era exclusivo de hombres. Los tiempos han cambiado y las mujeres han abierto las puertas de periódicos, televisoras y radioemisoras, con lo que han demostrado gran capacidad.

ILEANA GOLCHER
Especial para La Prensa
golcher@prensa.com

Katy Sanmartín, en busca de la imagen.

En el mundo de la comunicación social han existido espacios técnicos que han sido desempeñados exclusivamente por hombres. Desde hace algún tiempo, varias mujeres han incursionado exitosamente en uno de los oficios más complejos: camarógrafas. Los inicios y la trayectoria de las dos mujeres que actualmente se desempeñan como tales, marcan un hito dentro de la comunicación social nacional e internacional.

Katy Sanmartín: aprender todo el proceso

Ingresó al departamento de producción de Canal Once en 1986, en calidad de practicante, ya que en aquel entonces era estudiante de comunicación social de la Universidad Santa María La Antigua. La televisora educativa vivía un momento de gran producción y Sanmartín se encontró con la posibilidad de aprender haciendo.

Su primer maestro en el arte del manejo de la cámara de televisión fue Carlos Avilés, uno de los más destacados camarógrafos del canal. Fue así como Katy Sanmartín aprendió sus primeras lecciones de cámara durante dos años de labor en Canal Once. Posteriormente se dedicó a trabajar en publicidad en la empresa privada. ‘‘Me sentía más identificada con la producción, con la realización, la creación y decidí regresar a Canal Once en 1991 como asistente de producción’’.

‘‘Sentí la inquietud de aprender todo el proceso técnico que implica la producción televisiva; sin embargo, se requería dar un paso estratégico y polémico a la vez. Se trataba de ingresar al departamento de operaciones, conformado por 28 varones’’, explica Sanmartín. Su asombro fue mayúsculo al ser recibida con gran simpatía y respeto por todo el equipo de operaciones. Osvaldo Nino Rodríguez se encargó de ser su maestro.

La tenacidad venció a la fuerza física

Aprendió así a hacer cámara en estudio y cámara portátil; se enfrentó al complejo mundo de la edición, en la época en que se hacía por corte, luego el procedimiento varió y Sanmartín lo asimiló sin mayor dificultad. El primer obstáculo había sido superado: una cámara portátil de aproximadamente 30 libras no le atemorizó en su condición de mujer; tampoco su pequeña estatura logró desanimarla. Estaba decidida a entrar al mundo de los camarógrafos. Se demostró así que el talento es superior a la fuerza física y la voluntad puede superar los prejuicios sexistas.

Según indica, era consciente de que para ser eficiente en la producción televisiva debería dominar con maestría todo el proceso. Solo así podría enfrentarse a cualquier camarógrafo y demostrar que determinados ángulos de las tomas y edición sí podían hacerse. Advierte que muchas veces los camarógrafos se oponen a realizar determinadas tomas aduciendo que ‘‘no se puede hacer’’. Sanmartín venció así su segundo reto profesional.

El talento no es asunto de sexos

El tercer reto lo asumió en 1992, durante la operación Fuertes Caminos, cuando la asignaron hacer cámara portátil en las provincias. Con la mayor naturalidad, subió al helicóptero que la transportaría a Penonomé. Estaba muy consciente de que nadie confiaba en ella para grabar hechos importantes; sin embargo, su motivación era más fuerte que los rostros serios y desafiantes de los camarógrafos más reconocidos de Panamá.

Fue recibida con asombro y burlas por los grandes camarógrafos nacionales. Ese día Katy sintió la fuerza de la discriminación histórica hacia las mujeres: comenzaron los empujones, le colocaron sus cámaras alrededor para que no grabara, también le movieron la tarima para malograrle las tomas, en fin, le hicieron la vida imposible, solo por ser mujer. Sin embargo, Sanmartín realizó su misión con éxito. Una de sus primeras tareas al extranjero la realizó con la periodista Vielka Vásquez en un viaje a República Dominicana. Los resultados fueron satisfactorios.

Observar lo que nadie ve

En la actualidad, Katy Sanmartín maneja una cámara profesional DVC Prof., de aproximadamente 25 libras de peso. Según confiesa, al principio parecieran los procesos muy complicados y desafiantes para una mujer de su estatura. Todo es asunto de equilibrio, advierte Sanmartín, y agrega que no es tan fácil mantener el aparato sobre el hombro todo el tiempo que dura una determinada escena debido a su peso. Sin embargo, se arma de valor y hace las tomas que sean necesarias. Su empresa KDM Productions es la encargada de producir el programa Aventuras. Recorren todo el país grabando escenas que muestran la diversidad de paisajes nacionales. Se atraviesan ríos, se hacen tomas desde los más diversos ángulos, y sus dos compañeros de equipo aprendieron a respetarla y a reconocer que la profesión de camarógrafo también es asunto de mujeres.

El gran secreto de todo buen camarógrafo o camarógrafa es ‘‘observar lo que nadie ve’’, esta fórmula significa no solo grabar lo cotidiano, sino descubrir y captar con creatividad los mejores ángulos de cada escena o personaje.

El mejor programa se puede apreciar cuando se baja el volumen y las tomas hablan por sí mismas. Ahora recuerda con orgullo sus pinitos televisivos. Escribe sus propios guiones, los graba y también los edita con todo el profesionalismo que se requiera.

Telma Rugliancich

Según indica Telma Rugliancich, las pruebas de ingreso de la Universidad le marcaron tres opciones: sicología, periodismo y educación física. Su gran estatura y afición por los deportes la hicieron seleccionar una carrera de dinamismo... y el periodismo fue su decisión final.

Formó parte de la selección de baloncesto de la Universidad de Panamá. Su primer trabajo fue en 1984 en la dirección de Relaciones Públicas de la Lotería Nacional de Beneficencia, en la que aprendió las primeras lecciones de la cámara de fotografía y de grabación. Ingresó a la escuela de periodismo de la Universidad de Panamá y sus conocimientos teórico- prácticos los combinó con sus labores en el diario El Siglo como reportera gráfica por espacio de cinco años. La labor no era fácil: sus asignaciones implicaban cubrir la crónica roja y el apoyo a la Operación de Fuertes Caminos del Comando Sur. Fue así como logró ampliar sus horizontes profesionales, conocer otros equipos y saber que las mujeres con uniforme trabajaban como camarógrafas y fotógrafas sin ninguna dificultad.

Trabajar en la Policía Nacional

Un buen día, el director de la Policía Nacional Oswaldo Fernández la invitó a unirse al equipo técnico de Relaciones Públicas, entidad en la que alcanzó el grado de cabo segundo. Por espacio de seis años acompañó todo tipo de operativos de la fuerza pública, lo que en la práctica significó cubrir cuanto enfrentamiento con los delincuentes ocurriera en la ciudad. Aprendió que su altura era una ventaja, pero descubrió a la vez que el talento y la valentía no eran asuntos solo de hombres y que las mujeres también podían hacerlo con igual profesionalismo.

Paulatinamente dejó la cámara fotográfica y se decidió por la cámara portátil. Aprendió cómo se llega a ser camarógrafo en Panamá: la ley del ensayo y el error. Estaba a cargo de los reportajes del director nacional y de un programa comunitario. El nuevo director de la Policía Nacional José Luis Sosa le brindó la oportunidad de capacitarse y la envió a Canal 13. Su interés por superarse la ha motivado a convertirse en autodidacta: leer constantemente y observar el profesionalismo de los noticieros extranjeros que ofrecen otros ángulos de enfoque.

Camarógrafa en la televisora comercial

En febrero del 2000, Telma Rugliancich inició su labor como camarógrafa en Canal 4. Al principio, su ingreso fue recibido con gran expectativa: ¿Podrá una mujer ser una buena camarógrafa? En la calle sucedió igual: ¿Mujeres detrás de una cámara de grabación? A lo cual Rugliancich contestaba sin vacilación: ‘‘Si en Panamá hay una mujer presidenta, ¿por qué no puede haber una mujer camarógrafa?’’.

Su carácter extravertido le permitió ganarse la simpatía del equipo de noticias del canal. En la actualidad trabaja con el periodista Leo Alvarado y cubre, sin excepción o privilegio, cualquier noticia que le asignen. Su más reciente trabajo fue cubrir el robo efectuado en una empresa de electricidad. Al lado de dos policías, Rugliancich no vaciló en colocarse en la primera fila de la acción policiva.

Trabajar sin privilegios

El público ha comenzado a ver como natural que una mujer pueda llevar sobre sus hombros una cámara profesional de 30 libras de peso, a lo que hay que sumarle la batería y el equipo de grabación.

Según indica Rugliancich, su familia ha recibido su nuevo empleo con gran satisfacción, ya que anteriormente su trabajo en la Policía Nacional implicaba laborar en condiciones de gran inseguridad y violencia.

De acuerdo con Rugliancich, su meta es concluir su carrera de periodismo y su satisfacción por la cámara la hace pensar en una empresa de televisión en el extranjero.

Reflexiones finales

Con el ingreso de las camarógrafas Katy Sanmartín y Telma Rugliancich se amplía el mundo de la comunicación social en Panamá. Una historia de discriminación ha ido cediendo terreno. Tan solo quedan dos espacios por conquistar: el género de la caricatura, exclusivo de los lápices y el humor masculino; y el mundo editorial, tanto de los medios escritos, televisivos como radiales, históricamente dirigidos por hombres.

 
.

[ volver a la página principal ]

Derechos reservados, Corporación La Prensa.

internet@prensa.com