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kira Aoyama, ingeniero japonés cristiano, viajó en 1904 a Panamá, donde residió hasta 1911. Oriundo de la provincia de Shizuoka, era el tercer hijo de la familia monje de ZEN. En 1903, a la edad de 26 años, se graduó de la Universidad Imperial de Tokio, actualmente Universidad de Tokio, la más prestigiosa del Japón, y supo de boca de uno de sus profesores que se construiría un canal en Panamá. Isami Hiroí, ingeniero y profesor de Aoyama, estaba informado de que Estados Unidos necesitaba de ingenieros para construir el canal. Por sugerencia suya, Aoyama decidió viajar a Panamá y fue así como se inició su participación desde el inicio de las obras. Hiroí escribió, a petición del joven ingeniero, una carta de recomendación dirigida al William Hubert Burr, destacado catedrático e ingeniero civil de la Universidad de Columbia de Estados Unidos y director ejecutivo de la entonces Comisión del Canal Istmico (ICC, por sus siglas en inglés), recomendando a Aoyama para que se integrase al cuerpo de ingenieros que tendría la responsabilidad de llevar adelante los trabajos. Aoyama viajó a Estados Unidos primero, con el propósito de estudiar junto a otros ingenieros norteamericanos los planes de construcción del canal; luego vendría a Panamá para tomar parte en los trabajos mismos. Culminados los estudios, Aoyama arribó al puerto de Colón el 7 de junio de 1904, con la recomendación del Sr. William Hubert Burr en la mano. Una vez en Panamá, inició labores como agrimensor. La vida era muy dura en ese entonces, y siempre había peligro de enfermedades como la malaria. En una ocasión, se enfermó del estómago y llegó a pensar que moriría. Aoyama no se amilanó. Enfrentó su dura realidad y continuó investigando el terreno del lago Gatún y del río Chagres. Los resultados de sus pesquisas sirvieron de base para el diseño de lo que después se llamó la Represa de Gatún. Una de sus intervenciones más duraderas es su participación en el proyecto de construcción del puerto de Cristóbal. Por la calidad de sus trabajos, Aoyama fue ascendido rápidamente a la posición de ingeniero dibujante en 1911. La ICC le entregó un reconocimiento por la excelencia de su comportamiento y servicios (‘‘His service and conduct have both been excellent’’). Al regresar a Japón, luego de haber finalizado sus trabajos en Panamá, Aoyama dedicó su vida a la ingeniería civil, y a su gobierno y fue uno de los responsables de la construcción del canal de control de inundaciones del río Arakawa. Su aporte más significativo probablemente sea la introducción de nuevas técnicas de concreto, las cuales fueron utilizadas en la construcción del Canal de Panamá. Al principio fue muy criticado porque el canal de desagüe, que fue una de sus responsabilidades más directas, les pareció a algunos exageradamente grande; no obstante, con el tiempo se demostró que la obra fue bien concebida, ya que durante el terremoto de Kanto la construcción no se derrumbó. Con esto, los temores por las posibles inundaciones se desvanecieron para siempre. Aoyama realizó varias obras de mucha importancia para el desarrollo del control de agua en Japón y llegó a ocupar el cargo más alto de ingeniería en el Ministerio del Interior. Contribución de Aoyama a la ingeniería hidráulica A inicios del siglo XX, Japón enfrentaba varios retos, entre estos la modernización de la nación y su desarrollo económico. Para tales propósitos, el Gobierno japonés tenía la intención de absorber la tecnología de entonces, así como los nuevos sistemas propios de un estado de derecho. Aoyama contaba con un espíritu emprendedor, propio de la época Meiji y tenía gran interés en conocer la tecnología innovadora de Estados Unidos, relacionada con la ingeniería civil para aplicarla, posteriormente, en Japón. En aquel entonces, su país no era aún próspero como ahora, y las migraciones a América Latina se hicieron recurrentes. El caso del ingeniero Aoyama fue parecido, pues salió de Japón en busca de trabajo, con un espíritu humanitario definido por su inclinación y cariño hacia la familia y la religión, respectivamente. Su desempeño en Panamá es una muestra de su dedicación al trabajo arduo, enfrentando adversidades y enfermedades, como, por ejemplo, la malaria y la fiebre amarilla. También se preocupaba de enviar a su familia en Japón parte de su sueldo. Asimismo, mantuvo su entusiasmo al servicio del desarrollo del mundo y fue fiel creyente de la importancia que para el mundo tenía la construcción del canal. Museo de Arakawa en Tokio Hace dos años fue inaugurado el Museo del Agua de Arakawa en Tokio, lo que pone de relieve la relación existente entre el control de las inundaciones, la utilización del agua y el medio ambiente. Con el museo se honra a la memoria del ingeniero Aoyama. En la actualidad existe un Convenio de Hermandad entre el Museo del Canal Interoceánico y el Museo de Arakawa. La actual directora del Museo del Canal Interoceánico de Panamá, Angeles Ramos Baquero y el director del Museo del Agua de Arakawa, Osamu Yagi, suscribieron un convenio en Tokio, Japón, con el objetivo de cooperación mutua y transmisión a las futuras generaciones de la historia sobre la construcción del Canal de Panamá y la participación de Akira Aoyama en su obra. |
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