Panamá, 4 de diciembre de 2000
 
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Un rincón muy especial

TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA
Fotografías: Todos los derechos
reservados por R. López Arias.
planas@prensa.com

Nos encontramos en la Calle Tercera del Barrio de San Felipe con la Plaza de Bolívar. Podemos tan sólo apreciar una pequeña superficie de esta última, así como de la Iglesia de San Francisco. En donde está hoy la plaza, antes existían algunas viviendas que fueron desapareciendo por causa de los frecuentes incendios, y en especial, el de 1756. Desde 1883 existía la plaza, diferente a la actual, pero ya con el nombre de Bolívar. El edificio que sobresale es el que fue erigido para ser la sede del Colegio de los hermanos Cristianos de San Juan Bautista de la Salle, venidos de Francia. La edificación constaba de tres bloques conocidos como el Juana de Arco, el Juan Bautista de la Salle y el de la Constitución. Los planos fueron elaborados por uno de los hermanos de nombre Enesto (así aparece en los planos), otros dicen que era Emilio. El edificio fue construido poco a poco a partir de 1904 y terminado en 1930. A la izquierda, y aun cuando bastante oscura, se ve una casa de dos pisos que pertenecía en esos tiempos a Victoriano Endara Andrade, hermano de Carlos, nuestro fotógrafo, quienes habían venido desde su país, Ecuador. Victoriano se casó con una dama de apellido Paniza, y allí, durante cierto tiempo, tuvo su hogar. En la planta baja quedó también la tienda de un popular ciudadano chino, conocido como Foncho. Como dato curioso se puede señalar que el Bolívar que aparece en la estatua, es el único que aparece cubierto con una gran capa, saco leva, chaleco y un pañuelo en el cuello, es decir, con ropa de civil. Magnífica la idea del escultor, ya que nos muestra al idealista y revolucionario y no sólo al militar.

El área que ocupó desde sus inicios, en el siglo XVII, el Barrio de San Felipe, era relativamente reducida, por eso, cada centímetro de tierra, sobre todo a medida que la ciudad iba creciendo, adquiría enorme prestancia y significación.

Pero hubo lugares que desde los inicios eran de enorme importancia. Tal como los alrededores de la Plaza Mayor, hoy de la Catedral, la Punta de Chiriquí, actualmente las Bóvedas, la Plaza de Francia y otras. Tal es el caso del rincón que aquí les presentamos.

En este último se instalaron los miembros de la comunidad religiosa de los Franciscanos, quienes ya habían llegado a Santa María La Antigua del Darién, junto a los primeros conquistadores. Después laboraron en la primitiva ciudad, hasta su incendio y destrucción, cuando se trasladaron hasta lo que hoy es nuestra ciudad capital. Fundaron entonces un convento en parte del sitio que aquí les mostramos; existió también el llamado Hospital de Extranjeros, regentado por hermanas de la comunidad de San Vicente de Paul, quienes todavía trabajan al lado de los más necesitados.

En el interior del edificio que aquí vemos se reunió el Congreso Anfictiónico, idea de Bolívar, en 1826. También estuvo el cuartel del batallón 1o del Istmo; se reunió nuestra primera Asamblea Constituyente, existió el primer teatro de representaciones vivas, hubo 6 diferentes colegios y fue ocupado por una plaza que rinde permanente agradecimiento al Libertador y que fue inaugurada el 25 de julio de 1926, centenario de la reunión del Congreso Anfictiónico.

De todo ello queda algo, pero según los planes actuales, habrá más.

Además, para muchos lectores, ese entrañable rincón, por razón de su iglesia, los colegios, el teatro, que no se alcanza a ver, el parque y las viviendas vecinas, exaltará sus recuerdos, mas la loca de la casa, la imaginación, hará lo que pueda faltar.

Que gocen todas esas remembranzas, son los mejores deseos de Raíces en esta nueva ocasión.

 
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