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Una
investigación puntual, técnica, y con conclusiones
precisas es lo que la ciudadanía espera como resultado
de la denuncia interpuesta por la dirección del IDAAN
por los daños causados a una tubería de 66 pulgadas en
el área de Alcaldedíaz. Los hechos conocidos parecen indicar
que la rotura se produjo como resultado de un movimiento
de tierras realizado por la sociedad Inmobiliaria Likar,
S.A., empresa constructora que desarrolla un proyecto
habitacional en dicha área. Si el dictamen de los peritos
confirma esta hipótesis, entonces procede hacer un cálculo
de los perjuicios causados al Estado, que van desde el
costo de los trabajos de reparación –los ya hechos y los
que aún quedan por hacer– hasta el valor de los millones
de galones de agua potable desperdiciados en la fuga.
Un aspecto de los daños ocasionados que será difícil determinar
es el de los terceros afectados. El sector productivo,
en su conjunto, sufrió perjuicios económicos, pero algunas
empresas tuvieron pérdidas cuantificables como resultado
directo de la interrupción del suministro de agua. Como
dicha falta no fue causada por un evento natural, hay
que concluir que la lesión sufrida por unos debe ser indemnizada
por quienes la causaron. Aunque parezca irónico, es en
situaciones como ésta que se prueba la libertad de empresa,
es decir, cuando se les exige responsabilidad por sus
actos. Y es importante que el Gobierno le dé a esta investigación
una transparencia total, para que no quede sombra de duda
de su imparcialidad como administrador de la cosa pública.
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