En
retroceso
Panamá
le dijo adiós a su séptima participación mundialista, con una
desastrosa actuación en esta segunda ronda, que solo fue el reflejo
de la realidad que se vive en nuestros días con esta sufrida disciplina
en materia deportiva y administrativa.
Lo único positivo fue el fervor que despertó el seleccionado tanto
en la primera fase como en los dos primeros partidos de la segunda
ronda, con la famosa ‘marea roja’. El resto es para llorar y sentarse
otra vez a meditar.
En la primera ronda dimos un paso adelante. Allí mandamos a Honduras
a un repechaje y avanzamos directamente a la segunda fase luego
de golear a Nicaragua. Pero retrocedimos dos, tres o cuatro pasos,
con lo actuado en la segunda ante México, Trinidad y Tobago y
Canadá.
Hace cuatro años, en la segunda ronda de las eliminatorias para
Francia 98 se lograron cinco puntos y un tercer lugar, en un grupo
de cuatro seleccionados en el que estuvieron Canadá, El Salvador
y Cuba. Se anotaron ocho goles, tres de ellos en calidad de visitantes
frente a Canadá y El Salvador, y se recibieron 11. Se ganó un
partido, se empataron dos y se perdieron tres juegos.
Ahora, en la segunda fase de la eliminatoria para Corea-Japón
2002, en la que nos tocó lidiar con otro grupo de cuatro equipos,
se consiguió un punto producto de un empate aquí con Canadá y
se perdieron cinco partidos. Solo se anotó un gol y se recibieron
16, entre ellos los 13 tantos de las goleadas ante México (1-7)
y Trinidad y Tobago (0-6).
En las dos últimas eliminatorias, Panamá fue eliminada a mitad
de camino, no obstante, hace cuatro años terminamos la eliminatoria
en el Rommel Fernández ante Cuba. En esta oportunidad, por un
puñado de dólares la actual dirigencia sacrificó a nuestro seleccionado
llevando su último choque, el del pasado miércoles, a Puerto España.
Es un hecho que hemos retrocedido, al menos así lo indican los
números. Parece como si estuviéramos todavía en las primeras eliminatorias,
cuando se recibieron goleadas.
Por ejemplo, para refrescar la memoria, en la primera eliminatorias
para Argentina 78, fuimos goleados 0-7 por Guatemala. Se jugó
en un grupo ante cuatro equipos, en esa primera oportunidad se
ganó aquí un partido (3-2 a Costa Rica), se empató en el Rommel
con El Salvador (1-1) y se perdieron cuatro partidos. Se anotaron
siete goles y se recibieron 21 tantos.
En la siguiente, para España 82, se integró un grupo de cinco
equipos, allí se empató un partido y se perdieron siete, se anotaron
tres goles y encajamos 24.
Las tres siguientes fueron con un solo país, hasta estas dos últimas
en las que se logró avanzar de una primera ronda a una segunda,
en las que se tuvo que enfrentar a tres seleccionados más.
Lo que nos dejó las eliminatorias para Corea-Japón sirve para
mirarnos en el espejo y darnos cuenta de que nuestro fútbol está
más feo que ‘Betty la Fea’, con un torneo de la ANAPROF trastabillando,
a punto de caerse, y una dirigencia endeble en todos los sentidos.
Pero no todo fue malo, lo positivo que nos dejó este tramo amargo
y que hay que rescatar, es lo referente al apoyo del público,
que siempre dijo sí al equipo nacional en sus partidos jugados
como local, y a la empresa privada, que se desbocó apoyando al
seleccionado nacional.
Al público no le importó el precio de los boletos, siempre se
sacrificó, lo mismo que la empresa privada, lamentablemente, el
dinero se esfumó, no veo otra razón, porque al final el partido
con Trinidad y Tobago se negoció por unos cuantos dólares para
llevarlo a Puerto España.
Miremos el caso de El Salvador, en donde fue todo lo contrario,
con una selección ya eliminada, pero que no impidió que el público
la despidiera y aplaudiera el miércoles en su última victoria
ante la ya clasificada Jamaica.
Aquí, sin embargo, tuvimos que ver la despedida a través de la
pantalla chica, en un chiquero de cricket llamado Queen’s Park
Oval. Ese fue el precio que la federación o Comisión Normalizadora
le dio a toda esa ferviente hinchada que siempre le dijo sí a
la selección nacional en sus cuatro enfrentamientos que hizo durante
esta eliminatoria en el estadio Rommel Fernández.
Como quien dice: ¡Mal paga el diablo a quien bien le sirve!
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.com
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