Esperanzados
Los
días van pasando, la hora cero está a la vuelta de la esquina.
El tema del partido Panamá-México es el comentario del mes. Todos
opinamos de alguna u otra manera: unos a favor y otros en contra.
Es cierto, hay optimismo pero también mucho escepticismo.
Varias amistades me han preguntado si veo alguna oportunidad de
ganarle a los mexicanos. Difícil respuesta, les contesté.
Es dificilísimo el partido, mucho más que cuando se enfrentó a
Honduras. Lógicamente que no voy a hacer castillos en el aire;
es cierto, es un duro encuentro, pero ¿por qué no podemos pensar
que se puede sacar un buen resultado?, ¿por qué no pensar que
Panamá puede sacar dividendos con el clima o con la cancha?
El pasado 21 de mayo gozamos con los cuatro tantos que le propinamos
a Nicaragua, todos pedían a gritos los goles, a sabiendas de que
nuestro primer rival iba a ser el poderoso equipo de México. ¿Por
qué entonces ahora hay tanto drama?
En mi caso particular preferí mil veces que el equipo nacional
se enfrentara a México antes que a El Salvador y Jamaica. Al final
de cuentas, será una gran experiencia para todos los jugadores
del patio. Siempre en la vida se saca más provecho de los grandes
retos que de los más simples.
¿Que
tenemos una defensa frágil? Mansilla lo sabe, todos lo sabemos,
por tradición Panamá siempre la ha tenido, eso no es nada nuevo.
Su fuerte siempre ha sido la delantera. Claro, el domingo habrá
que tratar de no cometer errores ante un rival muy peligroso,
que no da libertades.
México, número 13 en el ranking de FIFA, es uno de los grandes
del fútbol mundial, del que se va a sacar experiencias. Aquí en
Panamá, sin embargo, muchos dan por descontado una derrota, haciendo
ver como si nos fuéramos a enfrentar a unos jugadores mexicanos
totalmente sobrenaturales, traídos de Marte.
Reconocemos que hombre por hombre la selección de México tiene
un combinado de mejores perfiles que el nuestro, pero en el fútbol
no lo es todo. Ellos son los claros favoritos, Panamá tendrá que
hacer un esfuerzo doble, como lo dijo Mendieta, para tratar de
mantener el invicto en el Rommel Fernández.
El domingo el seleccionado necesita principalmente el aliento
de su público, que lo respalde, tengamos en cuenta que vamos a
ver un partido atractivo, con una selección de muchos quilates
como la mexicana. Pocas veces el Rommel Fernández ha tenido como
huésped y, sobre todo, en un partido eliminatorio, a un combinado
de tanta envergadura como el azteca.
Lo que no me explico entonces, es porque mucha gente está pensando
como perdedores, cuando aún ni siquiera se ha puesto a rodar el
balón. Acaso no se hizo un buen papel en la primera fase mandando
al repechaje a uno de los grandes, como lo es Honduras.
Hay que darle un voto de confianza a la selección. Siempre he
dicho que en la cancha son 11 contra 11, 22 jugadores de carne
y hueso. Aquí nadie es más hombre.
En esta grata profesión del periodismo, uno de sus grandes postulados
es ser ecuánime. Sin embargo, cuando se trata de su selección
de fútbol, el cronismo deportivo especializado tiende a jalar
para su propio bando, independientemente del rival al que se vaya
a enfrentar. Así se da en los países futbolizados.
Aquí en Panamá no lo es del todo así. Algunos juegan para el rival
y les roban las pocas esperanzas que tienen a los que creen en
su seleccionado.
Los que queremos al fútbol sentimos pasión por este deporte, por
eso es que lo último que perdemos son las esperanzas. Ese es nuestro
principal defecto.
Pensemos que sí se puede sacar un buen resultado y dejémosle ese
trabajo a los jugadores en la cancha, vuelvo y recalco, esta es
una profesión en la que no todo el mundo se puede graduar. Allí
están los que son. Bienaventurados estos jugadores que ponen a
soñar a todo un pueblo en el que dicen que el béisbol es Su Majestad.
¿Por
qué no creer un poco en lo nuestro?
(Comentarios a Campito1@latinmail.com)
Campo
Elías Estrada
cestrada@prensa.co
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