Una
prolongada desavenencia salarial
Sin acuerdo, trabajadores y empresarios
dependen, ahora,
de la decisión del
Gobierno para fijar
el salario mínimo
DEIDAMIA
BATISTA C.
dbatista@prensa.com
No
bastaron siete meses de negociaciones para que trabajadores y
empresarios lograran un consenso. Pasada la fecha límite y sin
un acuerdo entre ambas partes, corresponderá ahora al Ejecutivo
fijar el salario mínimo.
Ello, sin embargo, no parece contentar a todos, especialmente
después de que Mireya Moscoso declarara el pasado jueves que no
será de 500 dólares.
Pero aun cuando haya pasado el ‘‘peligro’’ de que se impongan
los 500 dólares, con el efecto inmediato que ello podría tener
en una posible reducción de personal, las cosas no terminan de
aclararse. Y es que, como quien dice, ‘‘lo mejor –o lo peor– está
por venir’’.
Los trabajadores, tras conocer la decisión de Moscoso, anunciaron
una serie de protestas a partir de hoy, lunes, y aún queda pendiente
el paro laboral del próximo 26 de julio.
Los empresarios, por su parte, no se animan a cantar victoria,
porque tampoco saben de cuánto será el aumento que determine el
Gobierno.
Aun cuando el Ejecutivo rechace –como ya hizo Moscoso– la propuesta
inicial de los trabajadores, hay empresas de mano de obra intensiva
que no soportarían en sus finanzas ni siquiera un incremento salarial
del 10%.
Según muchos empresarios, las implicaciones económicas de un incremento
mayor a lo pactado en 1998 (8 centavos por hora) serían ‘‘catastróficas’’,
especialmente para el sector servicios.
En resumidas cuentas, ‘‘el trauma que va a causar la imposición
de un salario mínimo [por parte del Gobierno] va a ser muy grande’’,
opinó Manuel Paredes, presidente de la Cámara de Comercio, Industria
y Agricultura de Panamá.
Los
perjudicados
Como
se sabe, la semana pasada un grupo de dirigentes sindicales y
ocho capítulos de la Cámara de Comercio –que no incluye al capítulo
de Panamá– presentaron al Gobierno un documento en el cual proponen
un aumento salarial que oscila entre uno y 12 centavos la hora.
Pero para empresas como Prosegur, que destina el 90% de sus costos
operacionales en el pago de salarios, un aumento salarial de sólo
un 8% pondría en jaque sus estados financieros. Y es que, de los
mil 600 trabajadores que tiene esta agencia de seguridad, un 70%
recibe el salario mínimo, que es de 224 dólares mensuales.
‘‘Nuestro
‘producto’ es el guardia [de seguridad]. Nosotros no generamos
nada más que seguridad’’. Por ello, un aumento en el salario mínimo
repercutiría ‘‘inmediatamente’’ en un ajuste en las tarifas del
servicio. ‘‘Si el cliente no acepta nuestras nuevas tarifas, tendremos
que reducir personal’’, subrayó José Vivas de Prosegur.
Este sector emplea a unas 15 mil personas en el país. El 10% trabaja
en Prosegur. Para Vivas, un aumento de un 14% o de un 123% podría
ser ‘‘igual de caótico’’, porque los estados financieros de la
empresa, que el año pasado facturó 10.4 millones de dólares, registran
una ganancia neta de apenas un 2.8%.
‘‘Si
yo moviese una ganancia del 25% o 30%, y me aumentan el salario
en un 14%, podría decir: ‘okey’’. Pero cualquier
empresa que tenga un margen de ganancias por debajo de lo que
vaya a representar el aumento, al tiempo que sus gastos operativos
se vayan sobre todo en personal, como Prosegur, ‘‘no lo podría
afrontar’’.
Industrias Everfit, con 226 trabajadores, es otra empresa intensiva
de mano de obra que se puede ver en apuros.
La empresa, líder en la confección de medias y calcetines en Panamá,
destina un 40% de su producción a la exportación y tiene entre
30 y 50 trabajadores que reciben un salario mínimo. De darse un
aumento salarial mayor al 8% –dijo Joe Esses, gerente de la empresa–,
no sólo tendrá que prescindir de ese grupo de personas, sino que,
además, los problemas económicos de la empresa podrían recaer
sobre el resto del personal.
‘‘Nosotros
no podemos recibir un [aumento del] 18% o 19% de costos laborales
sin hacer cambios drásticos. Esos cambios drásticos –explicó Esses–
podrían ser reducción de personal e incluso sustitución de producción
por importación’’.
En la industria hotelera, otro sector que depende mucho de la
mano de obra, la situación no parece ser mejor.
Una espinosa decisión
Fijar
el salario mínimo,
al mismo tiempo
que complace
a obreros y
patronos por igual, hará
pasar un mal rato
al Gobierno
DEIDAMIA
BATISTA C.
dbatista@prensa.com
Los
voceros del sector hotelero, además de no estar de acuerdo con
la propuesta de los trabajadores, consideran que, debido a que
sus costos laborales son más altos que en otras industrias, se
les debe excluir de cualquier aumento en el salario de mínimo.
De los 10 mil trabajadores que laboran en el sector hotelero,
entre un 30% y un 40% reciben salario mínimo. Ello –según Eric
Paz, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL)–
significa que ‘‘un 30% de la planilla se va a reducir’’.
Paz va más allá. Como dueño del hotel del Valle de Antón, dada
la baja ocupación actual, este empresario vive en carne propia
la incertidumbre que significa no saber cuánto aumentará el salario
mínimo. De los 12 empleados que laboran en su hotel, ocho devengan
un salario mínimo. ‘‘Con una ocupación del 30% –aseguró–, no podría
afrontar el aumento del salario mínimo’’.
La industria hotelera, que tiene ‘‘particularidades muy propias’’
–trabaja las 24 horas del día, los 365 días del año–, no está
atravesando uno de sus mejores momentos. En 1999, por ejemplo,
la ocupación de las habitaciones fue de un 47%. El porcentaje
representa un bajón considerable, si se considera que en 1996
la ocupación fue del 78%. No es que haya descendido el número
de visitantes, al revés; lo que pasa es que ha aumentado aún más
la cantidad de habitaciones disponibles. Pero esa es otra historia.
Este año no es muy prometedor tampoco. En el primer trimestre
ha habido una disminución de la ocupación del 5.3%, en comparación
con el mismo periodo del año pasado. De modo que, con un aumento
de salario mínimo al acecho, pocas parecen ser las posibilidades
de recuperación.
Los directivos de APATEL han calculado el efecto que tendría cualquier
aumento en el salario mínimo. Por ejemplo, en un hotel de cuatro
o cinco estrellas, con 200 ó 300 habitaciones y un 70% de ocupación,
un aumento de salario mínimo de un 100% o 50% le dejaría pérdidas
de un 18.8% y 6.9% en sus ingresos antes de impuestos. Por contra,
en un hotel con un 55% de ocupación,
con un incremento salarial del 2%, las pérdidas serían de un 2.6%
antes de impuestos.
Lo
que se espera
Tanto
Manuel Paredes, como los empresarios Jorge Vivas, Eric Paz y Joe
Esses están de acuerdo en que los trabajadores merecen un aumento
de salario. Pero –según Esses–, ‘‘un aumento por arriba del 8%
no podría ser absorbido por la economía en estos momentos’’.
Según algunos economistas, la economía no creció en el segundo
trimestre del año, con lo que el país podría estar al borde de
una recesión. El Gobierno, sin embargo, es más optimista. Espera
que al final de año la economía crezca en un 4%. En Panamá, la
tasa de desempleo afecta al 11.6% de la población económicamente
activa (PEA), según datos oficiales. En tanto, el 37.1% de los
panameños vive en condiciones de pobreza, y el 21.6%, en extrema
pobreza. (Ver cuadro).
‘‘Yo
no puedo vivir con 224 dólares [de salario mínimo actual], pero
me quito el sombrero ante la gente que lo hace’’, dijo Paredes.
‘‘Creo –agregó– que a esas personas hay que ayudarlas, pero no
puedes ayudarlos a costilla del resto de la sociedad’’.
Y estas personas son muchas. En 1999, de los 391 mil asalariados
del sector privado, unos 137 mil reciben un salario inferior a
250 dólares mensuales, lo que representa un 35% del total de trabajadores
en la empresa privada, según datos del Ministerio de Trabajo.
Tras el fracaso de las negociaciones entre trabajadores y empresarios
–en 40 años de conversaciones solo una vez, en 1998, ambas partes
han logrado llegar a un acuerdo–, solo queda esperar la decisión
del Ejecutivo. Al respecto, los entrevistados coincidieron en
señalar que se debe dar un aumento en el salario mínimo que no
exceda el 8%, es decir, unos 240 dólares mensuales.
Pero en el momento de fijar el salario mínimo, el Gobierno debe
ser consciente de que el problema principal de este país no es
el que tiene un empleo, sino el que carece de él, opina Esses.
‘‘Lamentablemente, ese grupo no participó en las negociaciones’’.
Las
listas y la letra de la ley
Carolina
Freire
cfreire@prensa.com
No
en una ni en dos, sino en tres ‘‘listas negras’’ internacionales
es que figura Panamá como país no cooperador en la lucha contra
el blanqueo. Y aunque cuenta, según algunos, con las leyes adecuadas
para hacer frente al problema, todavía está por detener y juzgar
a algún ‘‘lavador’’ o desarticular una red de lavado. Después
de ser señalado por el Grupo de Acción Financiera Internacional
(GAFI) como un país ‘‘no cooperador’’ en la lucha contra el lavado
de dinero y por el Departamento de Tesoro de Estados Unidos como
‘‘deficiente’’ en la prevención de dicha actividad ilícita, ahora
Panamá figura en una nueva lista.
El Grupo de Expertos para el Control del Lavado de Activos de
la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó un análisis
el pasado miércoles sobre el lavado de dinero producto del narcotráfico
en América Latina, y señaló que el problema afecta principalmente
a siete países. Uno de ellos es Panamá.
A medida que se acumulan las acusaciones, hay quienes aseguran
que Panamá es uno de los países más avanzados en materia legislativa
contra el lavado de dinero. Por lo menos eso opina Ricardo Alba,
autor del libro Programa y Manual Uniforme para la Prevención
del Lavado de Dinero en Panamá, quien asegura que ‘‘las normas
legales establecidas por [Panamá] cubren aproximadamente 25 aspectos
del combate al lavado de dinero’’, por lo cual el país está ‘‘a
la altura de los países más avanzados del mundo en esta materia’’.
Las
normas
Entre
las reglamentaciones antilavado de mayor trascendencia está el
deber –impuesto por el Decreto Ejecutivo 486 de 1994– de los abogados
que brindan servicios de incorporación y administración de sociedades
anónimas (S.A.) de practicar la ‘‘diligencia debida’’ previo a
la incorporación de sociedades a clientes nacionales y extranjeros.
La norma requiere el ‘‘conocimiento del cliente’’ por parte de
los abogados, con el fin de identificar adecuadamente a los individuos
o personas jurídicas que requieren de sus servicios, conocer el
origen de sus fondos y analizar las transacciones que realizan.
De iniciarse una investigación, el abogado panameño tiene el deber
de revelar la información relacionada con la sociedad escrutada,
so pena de desacato.
Asimismo, la ley No.46 de 1995 exige a los bancos ejercer ‘‘diligencia
debida’’, identificar a los clientes bancarios y solicitarles
información sobre depósitos, retiros o cambios de dinero en efectivo
o instrumentos monetarios.
De acuerdo con esta misma ley, los bancos y las instituciones
financieras deben advertir sobre operaciones sospechosas de lavado
de dinero por parte de sus clientes y, en caso justificado, reportar
estas transacciones a la Unidad de Análisis Financiero (UAF),
creada mediante el Decreto Ejecutivo No.136 del 9 de junio de
1995 para la prevención del delito de lavado de dinero producto
del narcotráfico.
En lo referente a las instituciones bancarias, la Superintendencia
de Bancos debe asegurar el cumplimiento de estas normas.
Según Alba, las normas legales sobre el tráfico ilegal de drogas
y delitos conexos, como el blanqueo, ‘‘han reforzado el esfuerzo
de colaboración judicial entre Panamá y otros países, por la vía
bilateral o multilateral’’.
Aquellos instrumentos de colaboración judicial incluyen el intercambio
de información entre organismos de investigación policial, como
es el caso de la afiliación en INTERPOL, a través de la Policía
Técnica Judicial (PTJ). Por su parte, la Procuraduría General
de la Nación está obligada a brindar asistencia judicial internacional
debido a sus compromisos multilaterales como la Convención de
la ONU contra el tráfico de drogas ilícitas y substancias sicotrópicas
–Convención de Viena– ratificada por Panamá mediante la ley 20
de diciembre de 1993.
En el campo de esta colaboración, Panamá ha acordado Tratados
de Asistencia Legal Mutua con Estados Unidos, el Reino Unido,
Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay y los países de Centroamérica
con el objetivo de agilizar las solicitudes de colaboración jurídica
internacional cuando se trata de delitos de drogas.
Sin embargo, como se sabe, el procurador, José Antonio Sossa,
se ha negado a investigar casos como el del empresario Marc M.
Harris o el ex candidato presidencial Alfredo Oranges, ambos vinculados
por entidades de inteligencia extranjeras con lavado de dinero
proveniente del narcotráfico.
Proyectos
de ley antilavado
El
congreso de EU ha propuesto varios proyectos de ley para reforzar
la lucha contra el lavado de dinero
Redacción
de La Prensa
negocios@prensa.com
Aunque
es difícil determinarlo con exactitud, se calcula que cada año
100 mil millones de dólares derivados del narcotráfico se ‘‘lavan’’
solamente en el sistema financiero estadounidense.
Con el fin de presionar a los centros financieros internacionales
para que combatan el lavado de dinero con más seriedad, desde
el año pasado varios proyectos de ley han sido presentados en
el congreso estadounidense para imponer restricciones a transacciones
que bancos en Estados Unidos pueden realizar con bancos en los
llamados ‘‘centros financieros off–shore’’.
Ley
contra el lavado internacional de dinero
El
subsecretario de Tesoro, Stuart Eizenstat, presentó un proyecto
de ley ante el congreso norteamericano el pasado mes de marzo
que –de ser aprobado–permitirá a Estados Unidos castigar a países
que a su criterio sean ‘‘demasiado laxos’’ en su política contra
el lavado de dinero.
La ley contra el lavado internacional de dinero [International
Counter–Money Laundering Act] prohibirá a las instituciones
financieras estadounidenses mantener cuentas en países que sean
destinos o centros de lavado de dinero.
La ley pone a disposición del secretario de Tesoro una serie de
‘‘herramientas flexibles’’ que puede emplear de manera ‘‘escalonada’’
y ‘‘gradual’’ contra estos países.
Estas medidas son, de menor a mayor severidad:
* Elaborar una lista anualmente con aquellos países e instituciones
de ‘‘preocupación primaria’’ en el lavado de dinero.
* Requerir informes más completos sobre transacciones con el país
o la institución en la lista.
* Requerir que se identifique a las personas que usan cuentas
[payable through] pagaderas a través de un banco extranjero.
* Requerir que se identifique a las personas que usan cuentas
de corresponsalía de un banco extranjero.
* Prohibir o restringir que instituciones financieras estadounidenses
abran o mantengan cuentas de corresponsalía con los países o instituciones
financieras de un país considerado centro de lavado de dinero.
Aunque Panamá no es considerado por el Congreso como una ‘‘fuente
prominente de fondos ilícitos’’ –como Rusia, Colombia, México,
Nigeria, Dominica, Lichtenstein, Chipre y Nauru–, ha sido catalogado
por el Departamento de Estado como un ‘‘paraíso tributario’’ de
larga trayectoria, y un país de ‘‘preocupación primaria’’ con
respecto al lavado de dinero.
Ley
de integridad bancaria y prevención del lavado de dinero
Este
proyecto de ley propuesto por cuatro representantes demócratas
tiene como objetivo eliminar el lavado de dinero del sistema bancario
privado y obligar al Departamento de Tesoro a tomar medidas en
contra de países donde haya una concentración de actividades de
lavado de dinero.
La ley propone fortalecer el papel de la Policía estadounidense
en el curso de las investigaciones criminales al exigir a las
instituciones financieras estadounidenses que mantengan documentación
acerca de las cuentas off–shore.
También
duplica las sanciones –ya sean de multa o encarcelamiento– para
los crímenes de lavado de dinero.
Acta
de Designación de Narcotraficantes Extranjeros (Foreign Narcotics
Kingpin Designation Act)
Esta
ley –aprobada por el presidente Bill Clinton el 3 de diciembre
de 1999– figura entre los esfuerzos más recientes por parte del
Gobierno estadounidense de controlar el lavado de dinero. La ley
castiga a los narcotraficantes atacando sus fuentes de ingresos
y frustrando sus esfuerzos por lavar las ganancias del narcotráfico.
Esta ley requiere que el presidente presente al Congreso una lista
de los traficantes internacionales de droga más peligrosos en
junio de cada año.
Además, prohíbe a estadounidenses y a extranjeros residentes en
ese país realizar transacciones de negocios o financieras con
los sujetos incluidos en la lista. Finalmente, requiere el bloqueo
de activos en Estados Unidos vinculados a los narcotraficantes
y sus organizaciones.
El incumplimiento de la ley se traduce a sanciones de hasta 10
años en prisión y multas de 10 millones de dólares.
Siguen los ataques a los ‘paraísos’
Mientras
jurisdicciones como la de Islas Caimán se pliegan a las exigencias
de la OCDE, Panamá comienza a dar tímidos pasos para evitar sanciones
Redacción
de La Prensa
negocios@prensa.com
Estados
Unidos, que encabeza una campaña internacional contra el lavado
de dinero, dio esta semana orden a sus instituciones financieras
de que mantengan ‘‘un escrutinio severo’’ sobre sus transacciones
con 15 países y territorios –entre ellos Panamá– considerados
‘‘poco colaboradores’’ en la lucha contra el blanqueo.
Las advertencias, divulgadas por la división contra delitos financieros
del Departamento del Tesoro de EU, parecen ser la primera medida
dentro del esfuerzo estadounidense. El Congreso también está considerando
una nueva legislación, que posiblemente incluya sanciones contra
bancos y países que permitan a los ‘‘capos’’ del narcotráfico
ocultar sus fortunas.
El anunció coincidió con una reunión en Japón del Grupo de los
7 (G–7), que incluye a las naciones más desarrolladas del mundo,
en la que se pidió reducir las transacciones con aquellas naciones
que tienen regulaciones flojas contra el lavado de dinero y movimientos
de dinero de dudosa procedencia.
En los últimos dos años, se han formulado advertencias de ese
tipo, una en 1996, contra las islas Seychelles, y la otra el año
pasado –y que todavía está vigente– contra Antigua y Barbuda.
Los 15 países fueron incluidos en una ‘‘lista negra’’ divulgada
el 22 de junio por el Grupo de Acción Financiera (GAFI), que es
un ente especializado en combatir el lavado de dinero y que forma
parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE). Además de Panamá, en la lista también está el Líbano,
las Islas Cook, Filipinas, las islas Marshall, Nauru, Niue, Dominica,
St. Kitts y Nevis, las Bahamas, las Islas Caimán y San Vicente
y las Granadinas.
La OCDE confeccionó una segunda lista de 35 paraísos fiscales,
a los que les ha dado un ultimátum para que cambien su legislación
y reformen sus sistemas fiscales. Los países caribeños también
constan de forma prominente en esta lista de advertencia.
Entretanto, un análisis sobre blanqueo de dinero producto del
narcotráfico en América Latina divulgado esta semana por la OEA
pone a siete países –entre ellos, Panamá– entre los afectados.
Los otros son México, Colombia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela
y la República Dominicana.
Se trata de un trabajo del Grupo de Expertos para el Control del
Lavado de Activos de la OEA (Organización de Estados Americanos).
El informe observa que Panamá, vecino de Colombia, ‘‘necesita
demostrar la efectividad de su política contra el lavado del dinero
con el encausamiento de los acusados, a ninguno de los cuales
se les ha sometido a juicio en los últimos tres años’’.
Los
territorios reaccionan
Por
ahora, los territorios evaluados por el GAFI –que tuvieron oportunidad
de negociar con el organismo– han reaccionado de formas diferentes.
Algunas jurisdicciones offshore quedaron fuera de las ‘‘listas
negras’’ tras plegarse a sus exigencias. Entre estas, por ejemplo,
levantar la protección del secreto bancario de clientes sobre
los que existen sospechas de evasión de impuestos en Estados Unidos
a partir del 2003.
En estas jurisdicciones existía el temor de que las medidas sembraran
el pánico entre sus inversionistas; pero las autoridades de las
Islas Caimán, por ejemplo, salieron al paso diciendo que sus 580
bancos no dependen de los depósitos de los evasores, y mucho menos
de los narcotraficantes o lavadores, como informa The Wall
Street Journal. El centro bancario de estas islas maneja 500
mil millones de dólares.
La concesión realizada por estas jurisdicciones marca un hito
en la batalla –que ya dura años– de Estados Unidos y Europa contra
sus evasores de impuestos, proclama el diario. Para las Islas
Caimán y las otras cinco jurisdicciones que se han plegado significa
‘‘una apuesta calculada’’ de que estar en el lado de ‘‘los buenos’’
será excelente propaganda, y de que sus competidores no tendrán
otro remedio que seguirles.
Por el momento, un abogado comentaba que la noticia de la imposición
de una regulación más dura en las seis jurisdicciones competidoras
ha caído muy bien en algunos sectores en Panamá. Cuando se supo
que éstas se habían plegado a las exigencias de dichas organzaciones
en el Caribe –dijo–, ‘‘algunos clientes comenzaron a dar vueltas
como pollos descabezados’’.
La inclusión en las ‘‘listas negras’’ ha suscitado, entretanto,
muchas quejas, pero pocas propuestas dirigidas a evitar sanciones.
Esta semana hubo una reunión preliminar en la que participaron
abogados, jueces, funcionarios públicos y banqueros, durante la
que se expusieron diversos puntos de vista. ‘‘La solución no es
rechazar la medida [la condena internacional]’’, dijo José Javier
Rivera, de la firma Rivera, Bolívar & Castañeda. ‘‘Debemos
detectar cuáles son las áreas débiles, tomar nota de lo que están
haciendo los demás países y buscar un acercamiento con estas instituciones’’.
Centroamérica
y Panamá agilizan negociaciones
La
tercera ronda se extenderá hasta el miércoles
SAN
JOSE, Costa Rica. (ACAN-EFE). –Panamá y sus vecinos de Centroamérica
comenzarán hoy lunes, en San José, la tercera ronda de negociaciones
para suscribir un Tratado de Libre Comercio (TLC) y crear una
zona de 34 millones de habitantes que el año pasado concretó exportaciones
por más de 18 mil millones de dólares.
En San José, se espera consolidar el ‘‘relanzamiento’’ del TLC
entre Centroamérica y Panamá, y cuyas negociaciones de su componente
normativo se espera estén concluidas antes de fines de año, declaró
ayer a ACAN-EFE, Amparo Pacheco, jefa de Negociaciones del Ministerio
de Comercio Exterior de Costa Rica (COMEX).
‘‘Esperamos
un avance sustancial’’ en las negociaciones, que incluye, entre
otras, disposiciones sobre reglas de origen y procedimientos aduaneros,
inversiones, servicios, compras del sector público, medidas antidumping,
medidas sanitarias y fitosanitarias y mecanismos de solución de
controversias’’, explicó Pacheco.
La tercera ronda, en la que participan los equipos técnicos de
Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá,
comenzará el lunes en un hotel de la capital costarricense y se
extenderá hasta el miércoles, cuando se reúnan los viceministros
de Comercio de la región.
La nueva cita en San José tiene como base el texto del TLC que
Centroamérica negoció con Chile, suscrito por los presidentes
en octubre pasado en Guatemala, y se procurará ‘‘alcanzar un libre
comercio de manera inmediata’’, con un listado de productos que
serán excluidos del convenio por cada país, explicó Pacheco.
Según el esquema de negociaciones, los aspectos normativos serán
negociados de manera conjunta (en bloque centroamericano), pero
el acceso a mercados se hará de manera bilateral.
El hecho de que se trate un texto muy similar al que los centroamericanos
negociaron con Chile y con República Dominicana, hace prever un
‘‘avance ágil’’ de las conversaciones, lo mismo que la reciente
suscripción de un TLC entre Guatemala, Honduras y El Salvador
con México.
El objetivo de la reunión en San José ‘‘será lograr un avance
integral del Tratado y concretar resultados específicos en la
mayor cantidad de capítulos posible’’, dijo el COMEX.
Fuentes de ese Ministerio recordaron que las economías de Panamá
con sus vecinos centroamericanos son complementarias, por el gran
desarrollo de los servicios (financieros, telecomunicaciones,
transportes) en Panamá, y la producción agrícola centroamericana
que puede ser colocada en su socio dueño del Canal interoceánico.
En julio de 1998, los países centroamericanos acordaron junto
con Panamá un calendario y metodología tendentes hacia una negociación
para un TLC, pero el proceso decayó, y finalmente fue suspendido
por Panamá.
Al llegar al Gobierno la nueva presidenta de Panamá, Mireya Moscoso,
definió a Centroamérica entre sus prioridades de relaciones comerciales,
por sobre las negociaciones que ese país tenía planteadas con
México y Chile.
Tras el ‘‘relanzamiento’’ de las conversaciones comerciales, la
primera ronda se realizó en abril pasado en Guatemala, y la segunda
en junio último en Panamá.
La reunión en San José superó un primer obstáculo, un problema
de ingreso a las exportaciones lácteas de Costa Rica a su vecino
Panamá y que amenazó con retrasar las negociaciones del TLC.
El ministro costarricense de Comercio Exterior, Tomás Dueñas,
dijo el viernes que el anuncio panameño de remover los obstáculos
a las exportaciones de leche ‘‘allana’’ las negociaciones para
un TLC que comenzarán en San José.
México
impulsa tratados de libre comercio
Iniciará
el siglo con nueve tratados y 800 millones de consumidores
MEXICO.
(EFE). –México comenzará el nuevo siglo con nueve tratados de
libre comercio con 27 países y el acceso a un mercado potencial
de 800 millones de habitantes en el mundo.
Este país es el único con acceso preferencial a los mercados más
grandes del mundo, lo mismo en Norteamérica que en Europa, y con
nueve naciones de América Latina y uno en Oriente Medio.
Las autoridades mexicanas confían en que los beneficios y oportunidades
que brindarán los tratados comerciales permitan invertir recursos
para solucionar problemas sociales y combatir la pobreza.
Los acuerdos darán buenos resultados en la medida en que los empresarios
de México, Europa, América e Israel exporten e importen mercancías
y servicios y hagan inversiones para abrir nuevas fuentes de empleo,
coinciden los analistas.
El pasado 1 de julio entraron en vigor los acuerdos que México
firmó con la Unión Europea (UE) e Israel, los cuales permiten
a los empresarios mexicanos vender sus productos en un mercado
de unos 382 millones de consumidores con un alto poder adquisitivo.
‘‘México
tiene una profunda relación histórica con las naciones que integran
la UE, región que constituye uno de los mercados más grandes del
mundo’’, afirmó ayer sábado el presidente mexicano, Ernesto Zedillo.
Agregó que los nueve tratados comerciales que ha suscrito su país
en los últimos años contribuirán al crecimiento de la economía
mexicana, la creación de más empleos y el alza de las exportaciones.
‘‘México
entrará al siglo XXI con reglas claras para el libre comercio
con 27 países que, en conjunto, fabrican más de la mitad de todo
lo que se produce en el mundo’’, destacó Zedillo.
La seriedad de sus empresarios, la calidad de sus trabajadores
y la consolidación de la economía mexicana han fortalecido la
confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, indicaron
analistas.
Según Zedillo, en los últimos años su país ha intensificado su
participación en los mercados mundiales mediante el libre comercio.
‘‘México
dejó de ser una economía muy cerrada’’ para convertirse en uno
de los países que impulsan el libre comercio en los últimos años,
puntualizó el presidente.
En opinión de Zedillo, el libre comercio alienta la protección
de los recursos naturales, porque los consumidores exigen que
los productos sean fabricados sin dañar el ambiente.
El libre comercio requiere que los trabajadores estén bien preparados,
‘‘por lo que también impulsa la educación y la capacitación como
ha estado ocurriendo en México’’, indicó el gobernante mexicano.
El 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio
para Norteamérica, integrado por Canadá, Estados Unidos y México.
Este acuerdo ha permitido a México acceder a inversiones de origen
estadounidense por unos 20 mil millones de dólares anuales, según
datos de la Cámara Americana de Comercio, de la cual forman parte
más de 2 mil 500 empresas de Estados Unidos.
En enero del año 2001 entrará en vigor el noveno Tratado de Libre
Comercio que México firmó con Guatemala, El Salvador y Honduras
(el llamado Triángulo del Norte de Centroamérica) que beneficiará
a más de 150 millones de habitantes.
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