Ciudad de Panamá, 17 de julio de 2000
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El Corte Culebra o Gaillard

Estados Unidos decidió en 1915 dar al Corte Culebra el nombre de Gaillard, como justo homenaje para un verdadero héroe

Alonso Roy
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

Los puntos clave en la construcción del Canal de Panamá fueron la construcción de las esclusas de Gatún, Pedro Miguel y Miraflores, la conquista y subyugación del Chagres, y el Corte Culebra.

Sin dudas, el trabajo llevado a cabo en esta última obra fue uno de los mayores esfuerzos realizados, sobre todo por la desmoralizadora acción de los derrumbes, que destruían con pasmosa facilidad la labor realizada tras agobiantes excavaciones.

Tales accidentes no eran fenómenos de la naturaleza desconocidos para los constructores del Canal y mucho menos inesperados.

Durante la época norteamericana, el primero tuvo lugar en 1905. Con el tiempo, fueron haciéndose cada vez más frecuentes, dándose una constante: a mayor profundidad del corte, más abundantes y serios eran los deslizamientos de tierra.

La tesonera labor de meses quedaba destruida en segundos, pero había que continuar el trabajo para abrir esa zanja de 9 millas de largo (14.4 kilómetros) y un ancho promedio de 28 metros.

Mediante un proceso de explosiones de rollos de dinamita enterrados en puntos previamente seleccionados, se avanzaba pero pagando un alto costo en vidas humanas.

El 12 de diciembre de 1908, 23 obreros perdieron la vida y 40 resultaron con heridas serias, debido a una descomunal explosión producto de un accidente.

Las palas mecánicas en acción constituían un verdadero espectáculo inolvidable, sobre todo en marzo de 1909, cuando 68 de estos artefactos mecánicos trabajaban en la remoción de cerca de 2 millones de yardas cúbicas de tierra.

El secreto del éxito estribaba en el constante movimiento de un sistema de trenes diseñado por el ingeniero jefe del Canal, John F. Stevens, que se basaba en la perfecta coordinación entre tierra excavada, tierra removida y tierra depositada, mediante una marcha interminable de vagones del ferrocarril. Se efectuaron rellenos enormes como el llevado a cabo en las islas de Naos, Perico y Flamenco para construir el bello Causeway (ahora denominado Calzada Amador), o para levantar muros de contención y robarle tierras al mar.

La labor en el fondo del Corte era tan exacta y precisa, que muy pronto se convirtió en una gran atracción para los turistas –llegaron unos 35 mil solo de 1911 a 1912– que deseaban ver con sus propios ojos la magnificencia de la obra que se desarrollaba con el eterno y sincronizado movimiento de trenes y hombres.

Dichos turistas, maravillados por tanta eficiencia, eran los primeros en difundir por Estados Unidos el extraordinario y exitoso trabajo que se llevaba a cabo.

Sin duda, este hecho fue de inestimable valor para aumentar la moral y el orgullo de los trabajadores y el pueblo norteamericano.

El problema de los derrumbes fue un punto muy importante y decisivo, dada la innegable dificultad que representaba encontrar una respuesta positiva para solucionarlos.

En diversas ocasiones, se podía observar equipos costosos desaparecer en el fondo del Corte bajo inmensas masas de tierra y lodo.

Sin embargo, las excavaciones continuaban con mucho dinamismo, fe, entusiasmo y una contagiosa determinación para obtener el triunfo final.

En el Corte de Culebra existía una febril actividad que no cesaba durante las 24 horas del día, acompañada de un ruido ensordecedor proveniente de trenes en perpetuo movimiento, palas mecánicas, explosiones de dinamita, gritos humanos, muertes instantáneas e innumerables signos de dolor.

El ingeniero jefe de los trabajos fue David Du Bose Gaillard, quien por enfermedad tuvo que abandonarlos poco tiempo antes de que concluyeran. Se decía que había tenido un colapso nervioso como consecuencia de las grandes responsabilidades y tensiones propias de su posición.

Al ser operado en Estados Unidos, se comprobó la presencia de un tumor del cerebro, que lo llevó a la muerte el 5 de diciembre de 1913.

Los trabajos del Corte finalizaron el 10 de octubre de 1913 cuando el presidente Wilson, por medio de una conexión electrónica desde su oficina en Washington, hizo estallar el dique de tierra que separaba las aguas de ambos océanos.

El Gobierno de Estados Unidos decidió el 15 de agosto de 1915 dar al Corte Culebra el nombre de Corte Gaillard, como justo homenaje para un verdadero héroe del Canal.

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