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Consecuencias
del trabajo
Cómo y dónde se trabaja tiene más vinculación
con la salud de lo que podría creerse
Redacción
de La Prensa
negocios@prensa.com
Seguro que usted ha notado frecuentemente
que, cuando termina su jornada de trabajo, siente dolor de espalda
y de cuello, ardor en los ojos y nerviosismo en el cuerpo.
Lo más probable es que se trate de las consecuencias
de un mal ambiente laboral –tanto en la físico como en lo emocional–.
Pero estos síntomas pueden ser mucho más graves.
De acuerdo con un informe de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), cada año un millón 100 mil personas
sufren heridas o enfermedades que guardan alguna relación con
su trabajo. Muchas veces, sin embargo, los padecimientos no son
tan obvios. De acuerdo con la OMS, un número cada vez mayor de
trabajadores de los países industrializados se quejan de sufrir
estrés como consecuencia del exceso de trabajo.
Enfermarse y no tener dónde acudir puede
ser aún peor. Pero resulta que sólo del 5% al 10% de los trabajadores
en los países subdesarrollados y entre el 20% y el 50% de los
países industrializados tienen acceso a una adecuada atención
de riesgos profesionales.
Pero ¿por qué es importante que el ambiente
de trabajo sea saludable? Porque, al revés de lo que se piensa,
dentro de 30 ó 40 años no será tan fácil conseguir a trabajadores
jóvenes y fuertes que reemplacen a los viejos. Esta situación
podría traer inevitables consecuencias sobre las economías de
los países y, por ende, del mundo.
La ‘punta del iceberg’
A esta realidad habría que añadir que, aunque
las estadísticas actuales pintan un panorama preocupante, la OMS
calcula que ésta es sólo la punta del iceberg, ya que, en Latinoamérica,
por ejemplo, sólo se reportan entre el 1% y el 4% de las enfermedades
vinculadas con el trabajo.
‘‘Hay dos problemas comunes tanto en los
países desarrollados como en los subdesarrollados: la reticencia
a reconocer el lugar de trabajo como causante de variados problemas
de salud y la reticencia en reportarlos cuando se reconocen’’,
establece el organismo.
El impacto económico de esta situación puede
ser importante, como se dijo anteriormente. Así, por ejemplo:
* La OIT calcula que, en 1997, las pérdidas
globales como resultado de accidentes o enfermedades relacionadas
con el trabajo representaron aproximadamente el 4% del producto
nacional bruto mundial.
* En 1992, los costos directos e indirectos
asociados con las ‘‘heridas y enfermedades ocupacionales’’ en
Estados Unidos se calcularon en 171 mil millones de dólares, sobrepasando
los costos del sida y otras enfermedades como el cáncer y los
problemas del corazón.
* En Estados Unidos, los gastos en salud
son 50% más altos para los trabajadores que reportan altos niveles
de estrés en el trabajo.
Si los gobiernos, empresarios y trabajadores
no toman conciencia de la importancia del problema, el futuro
se pinta peor. En los próximos 25 años, por ejemplo, en algunos
países industrializados cambiará la proporción de los que cotizan
al sistema de seguridad social y de los jubilados que reciben
pensiones, con lo cual ‘‘aumentará la presión sobre la fuerza
laboral para que aumente su productividad y, por ende, su contribución
a los fondos de pensión’’. Solo una población de trabajadores
sanos podrá hacer frente a este mayor esfuerzo.
* Hoy en día existen 590 millones de personas
de 60 años y más en el mundo. En el 2020, este número llegará
a exceder los mil millones. Para ese entonces, más de 70 millones
de estas personas vivirán en los países en desarrollo.
* Dentro de los próximos 25 años, Europa
seguirá reteniendo el título de la región ‘‘más vieja’’ del mundo,
ya que la población de edad avanzada representa cerca del 20%
del total de población ahora y representará el 25% para el 2020.
Los peligros
¿Qué peligros enfrenta usted como trabajador?
Lea lo siguiente:
1. Aproximadamente el 30% de la fuerza laboral
en los países desarrollados y del 50% al 70% de los subdesarrollados
pueden estar expuestos a cargas físicas muy pesadas o a condiciones
ergonómicas muy pobres que pueden ocasionar trastornos en los
huesos o en los músculos. Muchos de estos trabajadores laboran
en minas, en el sector agrícola, pesquero, en la construcción
o en salud.
2. El ruido, las vibraciones, la radiación,
el calor y otras condiciones microclimáticas poco saludables perjudican
seriamente la salud. Entre el 10% y el 30% de la fuerza laboral
de los países industrializados y más del 80% en los subdesarrollados
están expuestos a este tipo de peligros.
3. Muchos ambientes laborales están cargados
de agentes biológicos como virus, bacterias y parásitos, y otros
tantos de químicos tóxicos que pueden causar cáncer, enfermedades
respiratorias y cutáneas, así como problemas en el sistema reproductivo.
5. Sobre las condiciones sicosociales todavía
hay mucho que decir. Lo cierto es que éstas tienen gran influencia
sobre el nivel de estrés, e incluyen situaciones como la falta
de equidad y justicia; el estilo de jefatura que se basa en la
exclusión de los trabajadores en la toma de decisiones; la falta
de comunicación y la pobre organización en el trabajo, y relaciones
interpersonales tensas entre jefes y subalternos.
Por ello, no es de extrañar que usted, por
ejemplo, sufra de hipertensión o de depresión.
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