| |
Los
vinos de Italia
Italia
produce – literalmente– miles de vinos distintos en casi 2 millones
de bodegas o viñedos, provenientes de cientos de variedades esparcidas
en cuatro grandes regiones vitivinícolas
Aristóloga
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
Las
colinas preñadas de historia que dominan el corazón de la península,
soleadas y de temperaturas bondadosas, ofrecen lo que aparenta
ser el ambiente más extenso con las condiciones perfectas para
producir excelentes vinos.
Antaño, los métodos vinícolas eran muy rústicos, por lo que se
desaprovechaban excelentes cosechas. Pero hoy día, las regiones
del centro, lideradas por la Toscana con sus Chianti y otros tintos
nobles, están al frente de la enología italiana. A pesar de que
las seis regiones centrales producen menos de la cuarta parte
del vino de Italia, generan aproximadamente un tercio de las denominaciones
DOCG y DOLC.
El conflicto entre el progreso y la tradición persiste en muchos
sitios, pero en general, este nuevo renacimiento potable ha adquirido
un auge sin par. Los Apeninos dividen las regiones del centro
de Italia física y, en cierta forma, culturalmente. Hacia el oeste,
hacia el Tirreno, están la Toscana, Lazio y Umbria, dominados
por la cepa Sangiovese, de un púrpura oscuro – progenitores (especialmente
en la Toscana) de los más nobles tintos, Chianti, Brunello di
Montalcino y Vino Nobile di Montepulciano–, y por los rubios Trebiano
y Malvasia (de Lazio, donde se encuentra Roma), de los que se
producen blancos en gran cantidad, si no calidad. Hacia el Adriático,
al este de los Apeninos, están Marche, con su blanco ubicuo, el
Verdicchio reconocible por su botella verde en forma de ánfora,
que hasta los franceses aceptan que compite con el Muscadet para
acompañar pescados; Abruzzo con sus epónimos Trebbiano d’Abruzzo
(blanco) y Montepulciano d’Abruzzo, que se decanta en el preciado
tinto (y que no debe confundirse con el Vino Nobile di Montepulciano
de la Toscana) y en un rosé Cerasuolo; finalmente, está Molise,
la única región que no cuenta con un vino DOC, aunque sí son dignos
de mención algunos como el Montepulciano del Molise y el Ramotello
rosso de Masseria Di Majo Norante. Sin embargo, este anonimato
hace placentera una visita a la región, poco visitada por el turismo
que prefiere la ubicua Toscana, dejando las delicias rústicas
del Molise a los más aventurados.
El
sur y las islas
Las seis regiones del sur de la bota se vanaglorian con sus viñedos
soleados, aquellos que inspiraron a los griegos antiguos a denominar
a la región Oenotria. Entre griegos, españoles, fenicios y árabes,
cada uno en su día, se produjo una rica mezcla vitivinícola, alabada
por Horacio y Virgilio. Hasta Plinio el viejo y Columela escribieron
sobre los métodos de viticultura y enología, describiendo el proceso
de añejamiento y preservación del vino (¡y hasta cómo hacer vino
espumanate!).
Sin embargo, se podría decir que los antiguos sacaban mayor provecho
de la tierra que la Italia contemporánea, ya que a pesar de que
las seis regiones del sur e islas producen aproximadamente un
40% del total para toda Italia, únicamente 7% de la producción
logra clasificarse como DOC.
Sin embargo, cabe notar que el Marsala, muy cotizado por los mercaderes
ingleses desde hace tres siglos, ha seguido siendo el vino cumbre
de Sicilia a pesar de décadas de degradación en que se le añadía
todo tipo de siropes y mejunjes. Actualmente, ha recuperado su
popularidad entre los conocedores de vinos fortificados gracias
al Marsala Vergine (seco) y el Superiore Riserva. Logren o no
clasificación DOC, los mejores vinos de Sicilia lucen una Q (de
calidad) en su etiqueta.
Serdeña comparte la influencia española, y ciertas variedades
ibéricas como el Granacha se convierten aquí en tintos de calidad
como el Cannonau. También españolas de origen son las variedades
Monica y Carignano del Sulcis. No obstante, el vino más
destacado de Serdeña es el Vernaccia di Oristano, cuya
cepa de oscuro origen produce un vino amontillado y ambarino,
de rico bouquet y complejo sabor.
Calabria, la punta de la bota, es famosa por su Ciro, del que
se dice ser descendiente del Krimisa, el vino con que los antiguos
atletas calabreses celebraban sus victorias olímpicas. El Ciro
produce vinos tintos, rosados y blancos.
La zona adyacente de Melissa produce tintos y blancos DOC de contenido
y estilo similares. Entre los otros blancos de Calabria, se destaca
la cepa Greco (de origen griego, claro) que produce el Greco di
Bianco a orillas del mar Jónico y que es uno de los blancos dulces
más cotizados en toda Italia. Un Greco di Gerace similar,
aunque no alcance clasificación DOC, es también notable, y el
Mantonico di Bianco, un vino ajerezado con un bouquet con
toques de almendras y cítricos.
Campania, al norte de Calabria, cuenta con uno de los grandes
centros gastronómicos italianos: Nápoli. Los excelentes manjares
napolitanos se acompañan magníficamente con los Lachrima di
Cristi, y en especial con tres vinos DOC: El tinto Taurasi
de Aglianico, llamado ‘‘el Barolo del sur’’ debido a que añeja
muy bien, y los blancos Fiano y Greco, que deben su exaltada posición
en gran parte a las bodegas de Mastroberadino.
Apulia, el tacón de la bota, cuenta con no menos de 24 vinos DOC,
liderando así el sur (y eso que muchísimos vinos excelentes de
la región no logran la DOC. Los rosados de la región (siempre
subestimados por los conocedores) son de los más elegantes del
mundo; sin embargo, también hay tintos y blancos notables.
Entre los tintos, destacan el Castel del Monte (que también se
produce rosé), el Rosso Canosa, Rosso Barletta y Rosso
di Cerignola; también los potentes Primitivo, Negroamaro y
Malvasia Nera, y las cepas foráneas como el Malbec y el Pinot
Nero.
Los blancos notables son los del valle de Itria –Locorotondo y
Martina Franca–y cepas importadas como Chardonnay, Pinot Bianco
y Sauvignon.
La región de Basilicata, entre Apulia y Calabria, solamente cuenta
con un vino DOC, el Aglianico del Vulture, que es uno de los tintos
más exquisitos de toda Italia.
Los griegos antiguos fueron quienes trajeron la cepa Aglianico,
en que también se basa el Taurasi di Campania, probablemente
en el siglo sexto a.C. (su nombre es una bastardización de ‘‘Elénico’’),
y en las faldas del Monte Vulture, se produce un vino de color
profundo y sabor complejo (Aglianico del Vulture). Aunque
también hay versiones jóvenes de dicho vino, algunos semi dulces,
otros burbujeantes, se cotiza más el ‘‘vecchio’’ seco o ‘‘riserva’’.
Yesterday
No importa
qué más ordenes, es indispensable pedir uno de los platos hechos
al estilo caribeño, con leche de coco
Aristóloga
Especial
para La Prensa
revista@prensa.com
A
pesar de que no tengo hijos, de cuando en cuando alquilo los de
un pariente y me voy, en plan familia, a restaurantes que son
kid- friendly. Siendo Yesterday el favorito de uno de ellos,
decidí llevar a la prole, y les relato mis experiencias.
El local tiene muy buen ambiente, y aunque raya en ‘‘fórmula de
franquicia’’, no llega a serlo. De la cocina se pudiera decir
lo mismo: Los clásicos rápidos, entre hamburguesas, pizzas y cocina
tex-mex, que sin embargo parecen tener un toque más personal
que el de la franquicia normal.
Tomemos, por ejemplo, nuestras órdenes:
Para comenzar, compartimos una generosa bandeja de nachos con
dos clases de quesos, frijoles refritos, crema agria, pico de
gallo y guacamole. El padre de los rent- a-pelao, que nos
acompañaba, se quejó de la tacaña versión del tomate. Los crab
cakes, croquetas de cangrejo, estaban sabrosas, con un toque
de pimentón rojo, y una mayonesa de albahaca que las complementaba
muy bien. La tercera entrada, de alitas de pollo estilo búfalo,
estuvo más bien regular.
A la hora de ordenar los platos fuertes, como vi la sección de
platos de niños, pregunté si traían una soda incluida. El salonero
me dijo que no, por lo que pedí sodas para los niños. Sin embargo,
este señor, que tiene que haber sacado un 100 en el curso de capacitación
de ventas de la empresa, hizo caso omiso y acto seguido se dedicó
a ‘‘venderle’’ a uno de los niños una de las bebidas (más caras,
por supuesto) de frutas mezcladas que aparecen bajo el epígrafe
de Frappés. Entiendo perfectamente que se gane la vida
a punta de propinas, pero si el adulto responsable ya dio su orden,
¿qué hace contradiciéndolo? ¿Qué sabe este señor sobre las reglas
que tenga una familia en cuanto a la alimentación de los niños
se refiere? Si bien es cierto que los frappés estuvieron
muy sabrosos, no debe olvidar que él presta un servicio y que
el que paga, manda. Este episodio echó por tierra las otras virtudes
del almuerzo, y resultó un motivo para no volver y en una calificación
más baja de la que hubiese obtenido de otra forma. Recuerden:
El cliente siempre tiene la razón, y eso incluye hacer caso omiso
de sus instrucciones. Si va a recomendar, hágalo antes de que
el cliente haga su pedido, y no le reste autoridad frente a los
niños.
Siguiendo con los platos ordenados, los de los dos chiquitos,
una pizza pita de pepperoni y unos deditos de pollo apanados
(ambos acompañados por papitas fritas) estuvieron moderadamente
buenos. No obstante, la comida de la ‘‘gente grande’’ estuvo mejor.
Se destacó el churrasco con chimichurri, que obviamente era corte
de filete. Los langostinos con coco y salsa satay (la salsa era
más bien de curry dulce, no tenía mucho maní) estuvieron buenos,
aunque su contorno no: Los platanitos estaban un poco maduros,
lo que detrajo de su textura, y el arroz precocido, aunque bien
sazonado con hierbas, maíz y pimentón, no tenía buena textura.
El ganador indiscutible fue el plato de costillas de cerdo importadas
con salsa de barbacoa y guayaba, tan tiernas que se caían del
hueso. Los tres postres que probamos: el apple crumble,
pastel de manzana con corteza ‘‘desmoronada’’ a la canela con
helado de vainilla, un pastel de zanahoria con una capa de icing
de queso, crema perfecta, y un Chocomania, helado de chocolate
sobre brownie con nueces, sirope de caramelo, fudge
de chocolate y crema batida, nos gustaron a todos. No obstante,
se me salió el cobre de ‘‘chocohólica’’ ya que éste último salió
invicto. Dixit.
|
Calificación:
|
2
|
|
Presupuesto:
|
$ $
|
|
Crédito:
|
Todas
las tarjetas de crédito
|
|
Teléfono:
|
213-1673
213- 0261
|
|
Horario:
|
De
lunes a jueves de 11:30 a.m. a 11:30 p.m. y sábados y domingos
de 11:30 a.m. a 12:00 m.n.
|
|
Acceso
a discapacitados:
|
Rampa de acceso
|
|
Recomendados:
|
‘Baby
back ribs’
|
|
Buena
relación costo-calidad:
|
Nacho grande (B/.5.30)
|
|
Dirección:
|
Calle
47 y Avenida Uruguay
|
| |
Superlativo |
Cinco
estrellas |
| Excelente |
Cuatro
estrellas |
| Muy
bueno |
Tres
estrellas |
| Bueno |
Dos
estrellas |
| Regular |
Una
estrella |
| Mejor
ayune |
Ninguna
estrella |
Precio
| Cada
signo de dólar ($) equivale a 10 dólares por
cubierto sin bebidas ni propina. |
Derechos
reservados Corporación La Prensa.
[Para
volver a Revista haga clic aquí]
|
|