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Los
excesos deben quedarse en casa
La
efervescencia es grande. En todos los rincones del país el tema
obligado es ese. El deporte más apasionante del mundo ha arropado
a todos y no hay forma de detenerlo. El encuentro entre las selecciones
de México y Panamá será el acontecimiento del año y, dependiendo
del resultado, quizás sea el que más se recuerde por mucho tiempo.
Ya sea por las memorables páginas que ha escrito el Tri mexicano
a lo largo de su historia o por el buen momento que pasa la selección
istmeña, lo cierto es que propios y extraños ya dan un vaticinio
de lo que acontecerá este domingo 16 en el Rommel Fernández.
La futbolmanía nos ha alcanzado a todos de una forma romántica
y optimista; y, quizás por ello, sería bueno reflexionar sobre
lo que esto significa, no por el resultado, sino por el acontecimiento
en sí. A partir del domingo 16 el fútbol panameño estará a la
vista de todos, ya sea para bien o para mal. Lo uno o lo otro
dependerá de los que estemos fuera de la cancha, no de los jugadores.
Decía un amigo nuestro que el fútbol istmeño, a nivel de seleccionados
nacionales, por fin había alcanzado la victoria. Había logrado
obtener una identidad y con ello alcanzado uno de los factores
más determinantes en un partido, la aceptación y el respaldo del
jugador número 12.
El fanático ha empezado a creer, a sentirse parte de un gran proyecto
como lo es participar en un campeonato mundial. Es cierto que
antes habíamos vivido algo similar, pero nunca obtenido los resultados
de ahora, que hacen soñar ya no a un puñado de valientes hinchas
sino a todo un pueblo. Tal como lo hacen nuestros vecinos del
norte y del sur, hoy también respiramos ese aroma abrasador del
fútbol.
Pero no por ello debemos admitir desbordes. La fuerza que imprima
el fanático a lo largo de los 90 minutos, la mayoría reunida en
la denominada Marea Roja, será nuevamente un factor importante
en el desarrollo del partido. Pero habrá que hacerlo en forma
ordenada y prudente, con el fin ya no de mostrar una muy buena
imagen a nivel internacional sino por nuestra propia seguridad.
Una gran parte del público que llegará al Rommel este domingo
16 lo hará en familia, y con el sano propósito de presenciar un
espectáculo de buen gusto. Y cuando hablo de espectáculo no solamente
por lo que ocurra dentro de la cancha sino fuera de ella, a su
alrededor, en las graderías.
Aunado a ello, hay que tomar en cuenta que el Rommel es un coliseo
de casi tres décadas de existencia y aunque se asegura que su
estructura resiste la cantidad de público que se espera para el
mencionado choque, los comentarios no son tan optimistas cuando
se conjetura sobre la posibilidad de que, por la emoción o el
desorden, se den situaciones mucho más allá de los acostumbrados.
Es por ello que las medidas de seguridad a tomarse serán extremas.
La Policía Nacional, el Sistema Nacional de Protección Civil,
los Bomberos, el Servicio de Emergencia Médica (SEMM) y la Cruz
Roja, entre otras organizaciones, estarán presentes en el estadio
ese día, y cada una irá con una misión específica, todas para
garantizar una segura tarde a las miles de personas que estarán
presentes.
Quizás muy pocos recuerdan la tragedia de Zimbabue el pasado domingo,
en el que hubo 12 muertos y miles de personas heridas porque un
grupo de irresponsables no aceptaba la momentánea derrota que
le infligía Sudáfrica a su seleccionado nacional, casualmente
en un partido de las eliminatorias mundialistas. Es casi seguro
afirmar que estos señores jamás pensaron que su irresponsable
acción traería consigo esas funestas consecuencias.
Ningún país es inmune a este tipo de tragedia, mucho menos uno
que no todos los días vive esta clase de efervescencia y que por
ello no tiene experiencia de cómo manejarla.
Las organizaciones de seguridad estarán presentes el domingo en
el Rommel, no obstante, la mejor fórmula para que todos disfrutemos
de este memorable día es que aplaudamos las buenas jugadas, vivamos
el encuentro como debe hacerlo un verdadero fanático, pero no
caigamos en las provocaciones ni mucho menos en los excesos; total,
solo se está jugando el primer encuentro de esta fase, no la clasificación.
Nicolás
Espinosa
nespinos@prensa.com
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